Sira
Poeta fiel al portal
La derrota de Hebe
Son finas hebras de cabellos canos.
Unas decenas de secretos vedados.
Diálogos ambiguos, sermones callados
y desleales besos furtivos,
ejecutados mano a mano.
Un deseo oculto, astutamente esquivo.
Un ego maltratado y un mentón altivo.
Un corazón tan avezado como mezquino
y un respeto mutuo, firme y cálido,
nunca antes concebido.
Un estoico rigor inconmovible, despiadado,
para con una inocencia olvidada y remota.
Una necia juventud torturada y azarosa
así como una resultante sazón forzosa.
Tal vez, el sacrificio definitivo.
Son finas hebras de cabellos canos.
Unas decenas de secretos vedados.
Diálogos ambiguos, sermones callados
y desleales besos furtivos,
ejecutados mano a mano.
Un deseo oculto, astutamente esquivo.
Un ego maltratado y un mentón altivo.
Un corazón tan avezado como mezquino
y un respeto mutuo, firme y cálido,
nunca antes concebido.
Un estoico rigor inconmovible, despiadado,
para con una inocencia olvidada y remota.
Una necia juventud torturada y azarosa
así como una resultante sazón forzosa.
Tal vez, el sacrificio definitivo.