La dicha vive en el pecho

poetakabik

Poeta veterano en el portal
D

La dicha no está en el oro,
ni en aplausos ni en poder,
nace donde somos coro
del silencio al florecer.

No se compra ni se mide,
ni se ruega en el altar,
llega a quien dentro reside
y no teme desnudar.

No espera luces ni tronos,
ni corona de cristal,
prefiere los días monótonos
donde el alma está en paz real.

No pregunta si está lejos,
ni si un mañana vendrá,
se esconde entre los reflejos
del que en silencio se da.

Vive en los actos pequeños,
en la mano que se da,
en los ojos sin diseños
que no fingen al mirar.

Habita en el que no exige,
en quien da sin condición,
en quien su dolor corrige
con amor y compasión.

Y si un día se nos va,
como sombra tras la brisa,
sabremos que volverá
si el corazón la precisa.
 
D

La dicha no está en el oro,
ni en aplausos ni en poder,
nace donde somos coro
del silencio al florecer.

No se compra ni se mide,
ni se ruega en el altar,
llega a quien dentro reside
y no teme desnudar.

No espera luces ni tronos,
ni corona de cristal,
prefiere los días monótonos
donde el alma está en paz real.

No pregunta si está lejos,
ni si un mañana vendrá,
se esconde entre los reflejos
del que en silencio se da.

Vive en los actos pequeños,
en la mano que se da,
en los ojos sin diseños
que no fingen al mirar.

Habita en el que no exige,
en quien da sin condición,
en quien su dolor corrige
con amor y compasión.

Y si un día se nos va,
como sombra tras la brisa,
sabremos que volverá
si el corazón la precisa.
Palabras ciertas y reflexivas hechas poesía.
Enhorabuena.
Un abrazo.
 
D

La dicha no está en el oro,
ni en aplausos ni en poder,
nace donde somos coro
del silencio al florecer.

No se compra ni se mide,
ni se ruega en el altar,
llega a quien dentro reside
y no teme desnudar.

No espera luces ni tronos,
ni corona de cristal,
prefiere los días monótonos
donde el alma está en paz real.

No pregunta si está lejos,
ni si un mañana vendrá,
se esconde entre los reflejos
del que en silencio se da.

Vive en los actos pequeños,
en la mano que se da,
en los ojos sin diseños
que no fingen al mirar.

Habita en el que no exige,
en quien da sin condición,
en quien su dolor corrige
con amor y compasión.

Y si un día se nos va,
como sombra tras la brisa,
sabremos que volverá
si el corazón la precisa.
La verdadera felicidad es cíclica; puede desaparecer, pero a menudo regresa a quienes la nutren.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba