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La dignidad del mentiroso

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024
 
Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024
Muchos pasamos por lo mismo.

Saludos
 
Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024
Ya casi lo hiciste, dale.
Un abrazo, Pedro.
 
Querido Peter,
cuando leo tu poesía me siento atrapado, pero también bien pinches interesado. Lo que trato de decir es que cada vez me cautivan tus versos, tus líneas de la capirucha que me resultan a la vez familiares y como si fueran de otro planeta. Si carnal, tienes una forma de escribir que atrae, que llama la atención y deja una fragancia, como el refrescante aroma de los limones recién cortados o en un fría limonada…. I hope one day I learn how to make lemonade.

Pues mi compa, Pedro,
espero que algún día, cuando viaje a la capital camino a Colombia, tengamos la oportunidad de conocernos y compartir, no un abrazo de letras, pero uno real o en persona, y como paisanos y carnales de letras.

Yours,
Fidel Guerra.
 
Excelente poema. Se disfruta desde el primer verso. Todo en él es destacable, pero eso de "poner piedras en el río de las ganas de llorar", me ha atravesado. Iba a decir que tienes tablas, pero no, que va, tienes una tarima completa, donde puedes marcarte, de hecho lo haces, un buen zapateado. Me ha encantado tu poema, ese desparpajo, esas metáforas e imágenes casi imposibles, que tu haces posibles. En fin... vaya mi aplauso y enhorabuena.

Un fuerte abrazo.
 
Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024
Duele más el orgullo que el amor. Maravilla de poema, se siente esa lucha en el alma. Un gusto leerte.
 
"y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,"

Viví algo similar y tú junto con algunos de nuestros amigos conmigo. No es nada divertido sentir eso por las noches, empezar un correo, empezar una carta, y decir te perdono cuando no te lo están pidiendo, pero tú sabes que es un error lo que han hecho y que un día van a regresar. Y cuando todo se calma, cuando regresa es peor porque te tratan, en mi caso, de pendeja por qué perdonaste hasta tres. ¿Y qué importa si se es feliz? Muchas noches me mordí la lengua, muchas noches me muerdo la lengua, pero me miras y soy feliz muy muy feliz y eso es lo importante no lo que digan los demás incluso yo misma.

Besos Regios mi querido amigo, chales, ud, que saca las confesiones bien fácil ja ja ja ja
 
Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024
Muy bueno. Un placer leerte.
Saludos.
 
Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024

El universo te inunda Pedro. Es tan sobrecogedora tu poesía, tan càlida y punzante al mismo tiempo!

Un abrazo!
 


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Las diez y setenta y cinco de la noche,
las veintisiete menos tú, y yo menos,
la ola rompiendo tus ojos,
mi rostro escurriendo de tus pestañas,
el charco de mi boca
en el que se hunden mis palabras,
tú con las estrellas hasta el cuello
dices no, no hay perdón,
yo envenenado de mentiras, las mías,
trago boca, no la tuya, con azufre,
me cuelgo de mi lengua en tu tobillo,
y dices no, y las estrellas te inundan,
respiras la claridad insoportable
de mis ojos ilesos, mentirosos,
que corren hacia atrás, que ponen piedras
en el río de las ganas de llorar
y de rogarte, y no te lloro y no te ruego,
pero ¡qué ganas!,
y tú ya estás un paso atrás de ti misma,
te empañuelas los párpados, o pétalos,
o estrellas, ¡puta madre!,
veo el instante en que te haces ausencia,
y veo mi vida y veo la muerte,
y quiero gritarte, pero no, no hay perdón,
y estoy colgado de mi lengua
amarrada a tu estrella cada vez más brillante
y tan lejos, bien lejos, muy lejos,
quisiera romper el dique y gritar y rogarte,
¡qué ganas de rogarte!, pero no.

31 de marzo de 2024
Enhorabuena por el galardón. Ha sido muy grato descubrir su poema. Me ha encantado. Mucho.

Un saludo cordial:
Maca
 
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