manuelo
Poeta fiel al portal
Buscando el fresco he llegado al río,
que besa Coria y su bella huerta
he aparcado; la calle está desierta,
y ahora mismo pasa un gran navío.
El aire despierta; un viento de estío
golpea la piel, que aquí ya es experta,
cada poro sabe entreabrir su puerta
para que no tengas ni calor ni frío.
Guadalquivir, acuosa maravilla,
qué relajante observar tu corriente,
y tus olas golpear la orilla
cada vez que pasa, humildemente,
con sus artes de pesca, una barquilla
de albures, deleite de la gente.
que besa Coria y su bella huerta
he aparcado; la calle está desierta,
y ahora mismo pasa un gran navío.
El aire despierta; un viento de estío
golpea la piel, que aquí ya es experta,
cada poro sabe entreabrir su puerta
para que no tengas ni calor ni frío.
Guadalquivir, acuosa maravilla,
qué relajante observar tu corriente,
y tus olas golpear la orilla
cada vez que pasa, humildemente,
con sus artes de pesca, una barquilla
de albures, deleite de la gente.