Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bendito el corazón sigue latiendo
al soco de unas piedras sepulcrales;
no sabe de latidos terrenales
ni de la esclavitud de andar muriendo.
Divino se deshace convirtiendo
su carne en pedacitos celestiales
que nutre con esencias inmortales
con la seguridad de ir ascendiendo.
Sereno no se inquieta temeroso
-seguro late fuerte su costado
con el latir más dulce y generoso-.
Espera ante la puerta bien plantado
-paciente, decidido y vigoroso-
a que la Luz lo lleve al otro lado.
al soco de unas piedras sepulcrales;
no sabe de latidos terrenales
ni de la esclavitud de andar muriendo.
Divino se deshace convirtiendo
su carne en pedacitos celestiales
que nutre con esencias inmortales
con la seguridad de ir ascendiendo.
Sereno no se inquieta temeroso
-seguro late fuerte su costado
con el latir más dulce y generoso-.
Espera ante la puerta bien plantado
-paciente, decidido y vigoroso-
a que la Luz lo lleve al otro lado.