Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
La danza de la vida.
el área que divide el cerebro y el alma
se ve afectada en muchos sentidos por
la experiencia
hay quienes pierden la mente por completo para ser alma:
locos
hay quienes pierden el alma por completo para ser mente:
intelectuales.
hay quienes pierden ambos para ser:
aceptados.
Bukowski
el área que divide el cerebro y el alma
se ve afectada en muchos sentidos por
la experiencia
hay quienes pierden la mente por completo para ser alma:
locos
hay quienes pierden el alma por completo para ser mente:
intelectuales.
hay quienes pierden ambos para ser:
aceptados.
Bukowski
Yo no quiero escribir poemas duros,
decir groserías,
describir escenas sórdidas de sexo,
porque yo no soy así.
Mi hermano, el poeta, me decía: la dulce Luciana.
Mi madre me decía: ¡tú eres débil como tu padre!
Mi hijo me dice: ¡Pues busca amigos, mamá!
¡Te vas a quedar sola, maldita!,
me dijo mi madre cuando nos separamos.
Sí, al fin me quedé gratamente sola.
A veces me desespero como si me faltara el aire,
pero no, solo es que quiero hablar con alguien
y entonces: escribo.
Escribir me eleva el alma,
me sumerjo en mundos increíbles
que voy haciendo realidad,
generando universos estelares,
haces de luz dispersada por prismas infinitos,
amores de miradas,
de labios, de caricias.
Me cuento tantas cosas,
soy otra por dentro.
Por dentro he matado tantas veces
a ese espectrococo
que de forma muy cruel siempre me acosa.
Qué bueno que no se muere,
porque lo puedo volver a matar.
A veces lo electrocuto,
le pongo los electrodos en los testículos.
Otras lo chocan con un tráiler y lo dejan hecho papilla,
o se asfixia con disolventes prohibidos, en fin.
Con la única que hablo es con mi hija.
Es inteligente, cariñosa,
tiene un gran sentido del humor,
ingeniosa,
recita a Machado de memoria.
Hablar diez minutos con ella
me alcanza para toda la semana,
para todo el mes,
para todo el año.
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