Guillermo Jaimes
Poeta recién llegado
Chantaje del perfume en tu cuello,
priva mis sentidos y me pone a temblar...
Tu cabello es el velo desgarrado que expone
tu rostro en medio del silencio,
tus manos analizan la superficie de mis costados
y sucumbo a tu encanto en la proximidad de tus labios...
Tu espalda es el santuario de mis manos inquietas.
Y una gota de sudor marca la linea tenue que has de seguir
hambrienta de mi piel que te espera.
El sismo en mi cabeza se detiene
y en la calma de tus besos
puedo alzar un vuelo entre estrellas de tu galaxia...
Y tomo en sorbos de tu esencia
embriagándome en el deseo de tu cuerpo
vivo lleno de tus rastros, impregnado de tus caricias,
haz de mi cuerpo tu plaza fuerte,
para hacer de tu boca una fuente de agua dulce.
Despójame de vestiduras amada
que no exista para ti obstáculo alguno
priva mis sentidos y me pone a temblar...
Tu cabello es el velo desgarrado que expone
tu rostro en medio del silencio,
tus manos analizan la superficie de mis costados
y sucumbo a tu encanto en la proximidad de tus labios...
Tu espalda es el santuario de mis manos inquietas.
Y una gota de sudor marca la linea tenue que has de seguir
hambrienta de mi piel que te espera.
El sismo en mi cabeza se detiene
y en la calma de tus besos
puedo alzar un vuelo entre estrellas de tu galaxia...
Y tomo en sorbos de tu esencia
embriagándome en el deseo de tu cuerpo
vivo lleno de tus rastros, impregnado de tus caricias,
haz de mi cuerpo tu plaza fuerte,
para hacer de tu boca una fuente de agua dulce.
Despójame de vestiduras amada
que no exista para ti obstáculo alguno