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La enviudadora

El hombre del porsaco

Poeta recién llegado
Ya me he vuelto a quedar viuda
y con éste ya van nueve,
¿es qué no me toca uno
que el invierno no se lleve?.

Deben de ser las corrientes
es una casa tan fría...
aquí nací y aquí vivo
y en ella moriré un día.

Pero ellos no se adaptan,
hasta me hablan de irse,
es entonces cuando enferman
y empiezan a consumirse.

¡Qué abandonemos la casa!
no debieron decir éso,
en dos semanas o menos
eran sólo piel y huesos.

Mi obsesión por esta casa
es mas fuerte que mi amor
y las herencias legadas
aplacan cualquier dolor.

Aunque primo el interior
todos estaban forrados,
¿y qué mas da el interior
si ya entran sentenciados?.

Qué lugar mejor que éste
para enfrentarte a tu fin
y tras días de agonía
formar parte del jardín.

Ya son nueve los magnolios
que sobre el crimen se asientan,
un árbol por cada urna
que con cada invierno aumentan.

Como mis antepasadas
yo sigo las tradiciones
y aquí yacen ya maridos
de cinco generaciones.

Artesanas del veneno,
defensoras de su hogar,
todas viudas reincidentes
con mucho lo que plantar.

Yo doy un año de vida
y soy la esposa perfecta
pero el invierno es muy largo
para un alma tan abyecta.
.......
Y ahora a por la decena,
para mayo estoy casada,
el negro sienta tan bien
y me hace tan delgada.

R.I.P.
 
Ya me he vuelto a quedar viuda
y con éste ya van nueve,
¿es qué no me toca uno
que el invierno no se lleve?.

Deben de ser las corrientes
es una casa tan fría...
aquí nací y aquí vivo
y en ella moriré un día.

Pero ellos no se adaptan,
hasta me hablan de irse,
es entonces cuando enferman
y empiezan a consumirse.

¡Qué abandonemos la casa!
no debieron decir éso,
en dos semanas o menos
eran sólo piel y huesos.

Mi obsesión por esta casa
es mas fuerte que mi amor
y las herencias legadas
aplacan cualquier dolor.

Aunque primo el interior
todos estaban forrados,
¿y qué mas da el interior
si ya entran sentenciados?.

Qué lugar mejor que éste
para enfrentarte a tu fin
y tras días de agonía
formar parte del jardín.

Ya son nueve los magnolios
que sobre el crimen se asientan,
un árbol por cada urna
que con cada invierno aumentan.

Como mis antepasadas
yo sigo las tradiciones
y aquí yacen ya maridos
de cinco generaciones.

Artesanas del veneno,
defensoras de su hogar,
todas viudas reincidentes
con mucho lo que plantar.

Yo doy un año de vida
y soy la esposa perfecta
pero el invierno es muy largo
para un alma tan abyecta.
.......
Y ahora a por la decena,
para mayo estoy casada,
el negro sienta tan bien
y me hace tan delgada.

R.I.P.
Nueve instantes donde la silla de vida se quiebra. queda el
decimo. excelente el recorrido de un poema pleno de escenografia
y espacios que en lo personal se hacen gratos de lectura.
la vida, al fin sigue su ritmo.
saludos de luzyabsenta
 

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