Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Paraíso sin nombre, yo estaré allí,
corporeizando las caricias arrogadas de tus sueños,
sosteniendo los retoños en la pulpa del beso
hasta volatilizar mis labios en la caldera de tu pecho.
Agua sin viento, lomo sin olas desfalleciendo al ras del suelo,
puedo latir en la velocidad del movimiento,
te vuelvo arcilla, cuerpo, deja que pose mis dedos
en la hechura somática que emerge
dentro del alfar protector de tus arrobos.
Si te intento hasta la piel
inventando los surcos de estas huellas
como tatuaje renovado de carne,
estos huesos sonsacan un escapismo para armar tu esqueleto,
esta sangre ávida de la mezcla contenidas en tus venas
busca el puente que me una al caudal de rojo río,
porque la sangre no se parece al color, sino a mis deseos
de recorrerte enajenando mi curso hasta tu hado,
de amalgamarme entre tus genes y sueños,
pervertirme con el cimbel de tu lengua,
hasta someter mi mordida encadenándome a tus besos.
La palabra que nombra al amor explota desde adentro,
empujando las columna hacia el techo de mi piel,
aún si estalla el silencio su garganta nocturna,
cabalgando en el gimoteo de las sábanas,
se elevará el vapor de un suspiro mareando a la luna
entre una vedeja de estrellas, peinará las constelaciones
dispersas en el órgano epidérmico que te viste…
Y yo seré al fin alcaller de todas tus curvas,
mis manos serán tu creación, me harás de caricias
absorbidas de la tierra, de alas desleídas
en el líquido del tiempo.
Seré tu obra, serás mi obra, ambos arcilla del mismo alfarero.
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:: Pero que delicia de poesía, es como un viaje sublime, en una obra espectacular,