La estación

penabad57

Poeta veterano en el portal
El reloj se paró, la lluvia parece eterna.
Este olor a calendario fósil se alza como
una nube rota. Espero bajo la marquesina
la llegada del tren, estoy aquí igual que un poste
de alambres invertidos que ya no da luz. No hay
paneles despiertos, el bar cerró a las doce,
el quiosco son maderas y persianas corridas,
los párpados se cierran sobre el cristal, la cabina
del vendedor ya está sola como una flor arrancada.
Paseo en la penumbra bajo la urdimbre del óxido,
mi gabardina es una bandera de plástico,
el silencio muere en los vagones varados
como una pregunta que ansía un destino.
El banco verde es mi cuerpo, el agua cae
por la piel de las locomotoras, me abrigo
mientras aguardo un tren de oro que aprenda
a volar sobre raíles de luz hasta el confín de la nada.
Creo que seré su único pasajero.
 
Última edición:
El reloj se paró, la lluvia parece eterna.
Este olor a calendario muerto se alza
como una nube rota. Espero bajo la marquesina
la llegada del tren, estoy solo como un poste
de alambres invertidos que ya no da luz. No hay
paneles despiertos, el bar cerró a las doce,
el quiosco son maderas y persianas bajadas,
los párpados se cierran sobre el cristal y la luna
del vendedor ya está sola como una flor arrancada.
Paseo en la penumbra con dos maletas heridas,
mi gabardina gris es una bandera de plástico,
el silencio muere en los vagones varados
como una pregunta que ansía un destino.
El banco verde es mi cuerpo, el agua cae
por la piel de las locomotoras, me abrigo
mientras aguardo un tren de oro que aprenda
a volar sobre raíles de luz hasta el confín de la nada.
Creo que seré su único pasajero.
Cuando vislumbramos la última estación nos concentramos para que el tren despegue y vuele.
Un abrazo, penabad.
 
A veces esperamos algo que no sabemos si llegará, mientras tanto hay un cumulo de sensaciones... al menos nos cobija la ilusión, pero también la duda. Buenas letras
Saludos, poeta...
 
En la expectativa de esperar ese último tren, la vida va pasando como ese cúmulo
de sensaciones que celebramos cada segundo de nuestras vidas, siempre es grata
la experiencia de leerte mi querido Ramón. Gracias por compartirnos tus letras.
Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 
El reloj se paró, la lluvia parece eterna.
Este olor a calendario fósil se alza como
una nube rota. Espero bajo la marquesina
la llegada del tren, estoy aquí igual que un poste
de alambres invertidos que ya no da luz. No hay
paneles despiertos, el bar cerró a las doce,
el quiosco son maderas y persianas corridas,
los párpados se cierran sobre el cristal, la cabina
del vendedor ya está sola como una flor arrancada.
Paseo en la penumbra bajo la urdimbre del óxido,
mi gabardina es una bandera de plástico,
el silencio muere en los vagones varados
como una pregunta que ansía un destino.
El banco verde es mi cuerpo, el agua cae
por la piel de las locomotoras, me abrigo
mientras aguardo un tren de oro que aprenda
a volar sobre raíles de luz hasta el confín de la nada.
Creo que seré su único pasajero.
Y nunca llega antes o después, sino en el momento exacto. Es precioso y desolador, considero que bien podría caber también en el foro de los Filosóficos, pero lo importante es la oportunidad de leerlo: te lo agradezco mucho.
Va mi abrazo fraterno, amigo Penabad.
 

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