Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
En el comienzo de los tiempos, cuando el cielo aún no sabía su color y los nombres eran tan pocos, que no pasaban de monosílabos; apareció la primera estrella, hermosa y resplandeciente. En la tierra, que apenas comenzaba a estrenar su grandeza, ya se podía divisar un enorme e imponente cerro.
La estrella al bajar sus ojos, encontró los del imponente cerro y a partir de ahí comenzaron a sentir sensaciones extrañas que les provocaban en algunos casos inmenso placer y en otros, terribles dolores y desasosiegos. Lo que si estaba claro es que siempre que podían verse sus corazones latían apresuradamente. Preocupados por lo que les estaba pasando, fueron a ver a su dios el Sol, para que les explicara que les estaba sucediendo. El dios Sol creador del cielo y de la tierra, tampoco tenía la respuesta, nunca antes nadie, ni siquiera él había sentido lo que le describían la hermosa estrella y el opulento cerro. El sol apenado por no poder dar respuesta a sus preguntas en cambio les concedió que pasaran una noche completa juntos.
Fué la noche más hermosa que vivieron desde que fueron creados. El cielo se torno de miles de colores, y la tierra despedía el más exquisito de los perfumes. Y ellos la disfrutaron como solo podían las criaturas inocentes. Tan fue así que de ese encuentro nació la bella luna.
Cuando ya casi moría la noche, después de haber aplacado todos sus sentimientos, la estrella le susurro a la mole: -quiero que todos sepan que soy tuya. Y sin decir más, subió a lo más alto de la imponente montaña y con sus manos de fuego puso sus nombres. Primero el de ella: Am y muy pegado el nombre de él: Or. Dos simples monosílabos. A partir de ese momento todos los que miraban desde lejos el cerro podían leer las letras: AmOr.
Al verlas, el Dios Sol dispuso que esa palabra, a partir de ese momento seria el nombre que se le pondría a las emociones y sensaciones que sentían la pareja. Y todo el que las experimentara estaría sintiendo Amor.
Pero el dios Sol dispuso más, también tomó a la recién nacida luna como su prometida, para que cuando llegara a su mayoría de edad, fuera su esposa y que se verían cada cierto tiempo; por eso creo los eclipses, que aunque para nosotros los mortales es muy poco tiempo, para ellos los eternos, es bastante
Y a los padres: la hermosa estrella y el imponente cerro, les permitío vivir juntos. Ellos en agradecimiento, cada noche le regalan una nueva estrellita al cielo, como muestra de su gran amor.
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