La excitación

Dikia

Poeta que considera el portal su segunda casa
La excitación…
la excitación de cuerpos desnudos.
Agrupados.
Dispersos.
Gordos.
Delgados.
Alienados.
Por supuesto… teléfono en mano.

Las olas crujen.
Golpean.
Hacen su entrada
y conmueven la arena.
La arena sucumbe…
y refresca.

Espuma que envuelve cuerpos.
Cuerpos que ya no flotan…
titubean.

El calor arrasa.
Broncea.
Vitamina D para los huesos.
Para aguantar.
Aguantar el temporal
que se mece como porvenir,
obedeciendo voces
que te minduguean.

De marrones… al blanco.
Escondiendo el negro.
Negro en el alma cansada
de cotidiano embustero.

Y sin embargo…
la mezcla curiosa de lenguas errantes
excita endorfinas viciadas
de ruido.
De soledades.

Muchos años…
muchos años deben pasar
para que un cuerpo se dé cuenta
de la obligatoriedad
a la que está sometido.
Y que nada…
nada es mejor que nada.

Ese es el problema:
nada es cierto.
Nada es incierto.
Solo la vacuidad
que acompaña la vida
y los sentimientos.

Golondrinas andantes.
Casas de veraneo.
Traslado ante el invierno.

Ciclos.
Círculos.
Espirales sin fronteras
que dan forma a cuerpos
incrustados en un calendario
que manda
lo que es bueno,
lo que es deseante,
lo que es pasajero:
placer impuesto.
Nada… es mejor que nada.
Porque todo…
todo lleva a la vacuidad.
Consagrada en la búsqueda
de significado.
De sentido.
Imposible de encontrar
en tu cuerpo.

Cansancio.
Manantial de enredos.

Libros estrella… que estrellan.
Idealizando quereres impuestos
cuando el malestar
viste tu cetro.

Deberes antiguos… y nuevos.
Patriarcado arcaico
contra suma de letras
que, como un surtido de postres,
surgen con la obligación
de probarlos todos.

Identidad
dependiendo del sentido de pertenencia
del momento.

Libertad mágica.
Y aún cuesta…
cuesta saber
tu procedencia.
Tu proceder.
Tu trastienda.

Segura ando
de que habrá más
que lo que veo…
y siento.
Aunque solo sea un bálsamo
para los huesos que crujen
en el silencio abrasador
del infierno.

El agua…
y el aire…
me invitan a sostenerme.
Y voy a dejar que me envuelvan.

Para alejarme.
De este momento.

13/08/2025
Dikia©
 
La excitación…
la excitación de cuerpos desnudos.
Agrupados.
Dispersos.
Gordos.
Delgados.
Alienados.
Por supuesto… teléfono en mano.

Las olas crujen.
Golpean.
Hacen su entrada
y conmueven la arena.
La arena sucumbe…
y refresca.

Espuma que envuelve cuerpos.
Cuerpos que ya no flotan…
titubean.

El calor arrasa.
Broncea.
Vitamina D para los huesos.
Para aguantar.
Aguantar el temporal
que se mece como porvenir,
obedeciendo voces
que te minduguean.

De marrones… al blanco.
Escondiendo el negro.
Negro en el alma cansada
de cotidiano embustero.

Y sin embargo…
la mezcla curiosa de lenguas errantes
excita endorfinas viciadas
de ruido.
De soledades.

Muchos años…
muchos años deben pasar
para que un cuerpo se dé cuenta
de la obligatoriedad
a la que está sometido.
Y que nada…
nada es mejor que nada.

Ese es el problema:
nada es cierto.
Nada es incierto.
Solo la vacuidad
que acompaña la vida
y los sentimientos.

Golondrinas andantes.
Casas de veraneo.
Traslado ante el invierno.

Ciclos.
Círculos.
Espirales sin fronteras
que dan forma a cuerpos
incrustados en un calendario
que manda
lo que es bueno,
lo que es deseante,
lo que es pasajero:
placer impuesto.
Nada… es mejor que nada.
Porque todo…
todo lleva a la vacuidad.
Consagrada en la búsqueda
de significado.
De sentido.
Imposible de encontrar
en tu cuerpo.

Cansancio.
Manantial de enredos.

Libros estrella… que estrellan.
Idealizando quereres impuestos
cuando el malestar
viste tu cetro.

Deberes antiguos… y nuevos.
Patriarcado arcaico
contra suma de letras
que, como un surtido de postres,
surgen con la obligación
de probarlos todos.

Identidad
dependiendo del sentido de pertenencia
del momento.

Libertad mágica.
Y aún cuesta…
cuesta saber
tu procedencia.
Tu proceder.
Tu trastienda.

Segura ando
de que habrá más
que lo que veo…
y siento.
Aunque solo sea un bálsamo
para los huesos que crujen
en el silencio abrasador
del infierno.

El agua…
y el aire…
me invitan a sostenerme.
Y voy a dejar que me envuelvan.

Para alejarme.
De este momento.

13/08/2025
Dikia©
Una profunda meditación sobre la existencia humana.


Saludos
 

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