LA FAENA
Sale de los toriles como abanto
sin saber todavía qué le espera,
la plaza en un murmullo toda entera
da fe, como un notario, de su espanto.
Tienta el capote la bravura, en tanto
una pica la casta le atempera
y al vaciarse en el lomo sangre y fiera,
el tercio cambia en un agudo llanto.
Parece aquel engaño ser de lumbre
y a pares le han colgado banderillas
que entre el exangüe frío no son nada.
Acude al postrer lance de costumbre,
y el acero lo entrega a las mulillas,
su vida en el albero coagulada.
Salva González Moles
5/1/2026
Sale de los toriles como abanto
sin saber todavía qué le espera,
la plaza en un murmullo toda entera
da fe, como un notario, de su espanto.
Tienta el capote la bravura, en tanto
una pica la casta le atempera
y al vaciarse en el lomo sangre y fiera,
el tercio cambia en un agudo llanto.
Parece aquel engaño ser de lumbre
y a pares le han colgado banderillas
que entre el exangüe frío no son nada.
Acude al postrer lance de costumbre,
y el acero lo entrega a las mulillas,
su vida en el albero coagulada.
Salva González Moles
5/1/2026
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