Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La felicidad es tan humilde y buena gente
que no cree en transporte privado y viaja en bus,
se sienta a conversar curiosa y de repente
donde hay un túnel, en plena oscuridad haya la luz.
Tan feliz que no recuerda haberse sentido triste,
ayer fue a un funeral y en pleno lagrimal gritó ¡Aleluya!,
puso un viejo disco para alegrar el lugar y... viste...
la echaron porque los que tienen fe, nunca la ven suya.
Entró en un bar y se sentó a la barra, comenzó a reír
vino una chica de esas que te curan hasta el mal de ojo,
puso su mano en su hombro y le ofreció gemir,
la felicidad se tomó el trago y luego fue por el remojo.
Cuando estaban haciendo ramilletes, llegó al lugar
un fulano que al verlas comenzó a temblar,
y medio tartamudo le dijo allá en el funeral
dejaste un lío bueno, mejor es que vayas a llegar.
La otra haciendo tres cuartos de tijereta,
averiguó que en pleno funeral
había batalla campal discutiendo a voz seca
si en vez de llorar, había que envidiar al muerto
que dejó en herencia un gato tuerto y en el paraíso está.
Verán señoras y señores, damas y caballeros
pa no hacer largo el cuento diré que del pleito aquél,
salieron enemigos el cura y un par de familiares viejos
que demostraron su fe no dejando de llorar
y la felicidad encontró en la chica del bar su hermoso cielo.
que no cree en transporte privado y viaja en bus,
se sienta a conversar curiosa y de repente
donde hay un túnel, en plena oscuridad haya la luz.
Tan feliz que no recuerda haberse sentido triste,
ayer fue a un funeral y en pleno lagrimal gritó ¡Aleluya!,
puso un viejo disco para alegrar el lugar y... viste...
la echaron porque los que tienen fe, nunca la ven suya.
Entró en un bar y se sentó a la barra, comenzó a reír
vino una chica de esas que te curan hasta el mal de ojo,
puso su mano en su hombro y le ofreció gemir,
la felicidad se tomó el trago y luego fue por el remojo.
Cuando estaban haciendo ramilletes, llegó al lugar
un fulano que al verlas comenzó a temblar,
y medio tartamudo le dijo allá en el funeral
dejaste un lío bueno, mejor es que vayas a llegar.
La otra haciendo tres cuartos de tijereta,
averiguó que en pleno funeral
había batalla campal discutiendo a voz seca
si en vez de llorar, había que envidiar al muerto
que dejó en herencia un gato tuerto y en el paraíso está.
Verán señoras y señores, damas y caballeros
pa no hacer largo el cuento diré que del pleito aquél,
salieron enemigos el cura y un par de familiares viejos
que demostraron su fe no dejando de llorar
y la felicidad encontró en la chica del bar su hermoso cielo.