la felicidad está hecha con palitos de madera

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
una vez fui feliz
pero de esto hace ya tiempo
una vez tuve mujer e hijos
y una casa pequeña con ventanas grandes y techo de tejas
y un patio donde había dos almendros
y mi mujer se dormía pegada a mi regazo por las noches
mientras mis manos acariciaban la tersa piel de su cuerpo
y su olor fluvial penetraba en mi sueño
adoptando la forma del sonido de palmeras meciéndose al viento
y yo sentía que estaba por fin donde siempre había querido estar
y que no me faltaba nada y creía
que la vida nunca sería demasiado diferente de como era entonces
los días discurriendo como nubes que se estiran indolentes en el cielo
al suave influjo de la brisa de una de esas tardes de verano
que parece que nunca perderán su luz y cada mañana
cada cosa estaba en el lugar de siempre y resplandecía
como si estuviese destinada a ser eterna pero ya se sabe
que todo se acaba todo está condenado a volverse
polvo seco en las llanuras del tiempo yo una vez fui feliz
y tuve una casa de paredes blancas con enredaderas y el tejado rojo
y allí viví un tiempo con la que fue mi mujer y tuve dos hijos
que cargué en brazos y alguna noche canté para arrullarlos
canciones de cuna que ya olvidé
 
Última edición:
Leyéndolo me pregunto qué fue de aquel otro gran poeta renegado de la vida, abandonado al ostracismo, a la lujuria, al alcohol y a ...bueno, a tantos desarreglos pecadores y para peor con un trío de amigos que estaban reencontrando sus caminos apoyados en la fe...pero que también tenían lo suyo...

Un gran poema don Villa, de corazón lo digo.
 
Amigo, muy sentido poema. Gracias por compartir.
Abrazos.

Su olor fluvial penetraba en mi sueño
adoptando la forma del sonido de palmeras meciéndose al viento
y yo sentía que estaba por fin donde siempre había querido estar
y que no me faltaba nada y creía
que la vida nunca sería demasiado diferente a como era entonces
los días discurriendo como nubes que se estiran indolentes en el cielo
al suave influjo de la brisa de una de esas tardes de verano
que parece que nunca perderán su luz y cada mañana
cada cosa estaba en el lugar de siempre y resplandecía
como si estuviese destinada a ser eterna.
 
uff, Jose, este si es devastador desde el titulo, es mas yo me atreveria a decir que la felicidad se sostiene por pequeños hilos que facilmente se rompen.
 
Triste y conmovedor tu poema pero la felicidad no depende de quienes estan con nosotros primero tienes que amarte a ti mismo para hacer feliz a otros fue grato leerte saludos
 
Poeta Villa buenas noches.

Caminando muy despacio sobre los rieles de sus versos, visualizaba muy tenue, la morada que lo cobijó algún día, como la de cualquiera de nosotros, donde hubo afecto, arrullo, confianza, la vida nos coge en muchas ocasiones distraídos y, cuando volteamos nuevamente la mirada ya no están, hemos perdido lo más amado, lo que nos fortalecía y nos hacía sentir orgullosos, importantes de estar ubicados como punto en este plano, donde coincidimos, muchas veces por causas nuestras, otras, por externas a nuestro sentir y a nuestro universo.

Con su sello poeta, un poema que rasga el alma y la convierte en nostalgia.
Gracias por compartir sus versos. Bendiciones.
 
Impresionante Villita! A veces, cuando hablo poco,
es porque se me ha metido un mosquito en el ojo.

Qué manera más maravillosa de retratar un pasado,
sin rencores.

Mira tú, en este sí contestaste a los comentarios.
Besitos.

Gracias por un montón de cosas que nos haces sentir,
y en ocasiones, incluso buenas.
Bienaventurados los que consiguen mantener en pie los palitos.
 
Última edición:
una vez fui feliz
pero de esto hace ya tiempo
una vez tuve mujer e hijos
y una casa pequeña con ventanas grandes y techo de tejas
y un patio donde había dos almendros
y mi mujer se dormía pegada a mi regazo por las noches
mientras mis manos acariciaban la tersa piel de su cuerpo
y su olor fluvial penetraba en mi sueño
adoptando la forma del sonido de palmeras meciéndose al viento
y yo sentía que estaba por fin donde siempre había querido estar
y que no me faltaba nada y creía
que la vida nunca sería demasiado diferente de como era entonces
los días discurriendo como nubes que se estiran indolentes en el cielo
al suave influjo de la brisa de una de esas tardes de verano
que parece que nunca perderán su luz y cada mañana
cada cosa estaba en el lugar de siempre y resplandecía
como si estuviese destinada a ser eterna pero ya se sabe
que todo se acaba todo está condenado a volverse
polvo seco en las llanuras del tiempo yo una vez fui feliz
y tuve una casa de paredes blancas con enredaderas y el tejado rojo
y allí viví un tiempo con la que fue mi mujer y tuve dos hijos
que cargué en brazos y alguna noche canté para arrullarlos
canciones de cuna que ya olvidé
Tristeza que analiza esa fragilidad de la felicidad. pequeños
pasos para entrejer un intenso poema. saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba