AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
LA FIESTA Y EL AMOR
Una tuba despierta al viento y lo besa
con alegría, es de madrugada, es abril,
el trombón adherido a los labios de un joven
rítmico hace lo propio, es la Diana del pueblo,
bostezamos todos pero nos lanzamos
a la calle, la hora cinco nos deja ver al sol,
que danza desde las alturas con las nubes
y nos anuncia que las calles están limpias
y que se cuelgan guirnaldas en lo alto
de los edificios viejos, que nos hablan
del pasado y del amor de otros tiempos
La música es loca contagia la idea de la banda
del pueblo, tiene rock, pero olvida el roll,
y deja escapar de repente un blues enrolado
en la percusión del pibe de la escuela de María.
¡JA! Es abril, las flores se ofrecen solas
y una primavera dulce anuncia el perfume
de una rosa excéntrica y exuberante
que yo quiero besar. Tambores, ensueños,
y locura, se ha ido la juventud, y como un loco,
busco el sombrero desteñido por el tiempo,
y de repente, en la cama, algo se mueve;
retozando y blandiendo los brazos al cielo infinito,
lleno de música, en una penumbra también blue,
y distorsionada de múltiples colores y de haces azules,
me deja ver unos ojos oscuros; sus níveas manos,
frotan su mirada universal y en bostezos disimulados,
y voz ronqueta me dice: la Diana amor, tenemos fiesta
No es un bandoneón, aunque tiene su perfil, no lo és.
Mi proyecto se quiebra y sonrío dulcemente acercándome
al tálamo; no estoy solo, el amor me ha inundado,
y la Diana continúa sola, sin dos, por el momento
Augus 10 enero 2009.
Una tuba despierta al viento y lo besa
con alegría, es de madrugada, es abril,
el trombón adherido a los labios de un joven
rítmico hace lo propio, es la Diana del pueblo,
bostezamos todos pero nos lanzamos
a la calle, la hora cinco nos deja ver al sol,
que danza desde las alturas con las nubes
y nos anuncia que las calles están limpias
y que se cuelgan guirnaldas en lo alto
de los edificios viejos, que nos hablan
del pasado y del amor de otros tiempos
La música es loca contagia la idea de la banda
del pueblo, tiene rock, pero olvida el roll,
y deja escapar de repente un blues enrolado
en la percusión del pibe de la escuela de María.
¡JA! Es abril, las flores se ofrecen solas
y una primavera dulce anuncia el perfume
de una rosa excéntrica y exuberante
que yo quiero besar. Tambores, ensueños,
y locura, se ha ido la juventud, y como un loco,
busco el sombrero desteñido por el tiempo,
y de repente, en la cama, algo se mueve;
retozando y blandiendo los brazos al cielo infinito,
lleno de música, en una penumbra también blue,
y distorsionada de múltiples colores y de haces azules,
me deja ver unos ojos oscuros; sus níveas manos,
frotan su mirada universal y en bostezos disimulados,
y voz ronqueta me dice: la Diana amor, tenemos fiesta
No es un bandoneón, aunque tiene su perfil, no lo és.
Mi proyecto se quiebra y sonrío dulcemente acercándome
al tálamo; no estoy solo, el amor me ha inundado,
y la Diana continúa sola, sin dos, por el momento
Augus 10 enero 2009.