Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La flor del ocaso
A mitad de un camino de tierra
junto a la casa en ruinas de siempre,
hice un alto buscando la piedra
donde en la tierra el monte se pierde.
Le llamaron el cielo por solo
y creyeron azules conjuntos.
Nunca vieron el rojo del dolo
ni la herida pudriendo a difuntos.
Todo en lo negro estaba el barranco
que de infierno cargaba sus fuegos.
Me asusté de tener como el manco
una lengua anudada y sin ruegos.
¡Oh mi dios!, que me hiciste del barro,
es mi voz en la arena caliente
solo un eco de aquel que sin carro
busca el sol más allá del poniente.
Dame el sol de los días mejores
sin temer de la noche el fracaso.
Te pedí de la vida, las flores,
y me ofreces la flor del ocaso.
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