La frontera del cuerpo me entregaste
con el cálido beso anticipado.
En un dejo de abrazo emocionado
las estrellas de amor engalanaste.
Las miradas de fuego que llegaron
nos quemaron tan fuerte y suavemente
que encendieron tus formas y mi mente
a la vez que el camino desandaron.
Enloqueces mi canto y mi guitarra
que transmite baladas de placeres.
Conquistando la luz que las mujeres
nos regalan en tablas y la barra.