Un leve cansancio
se posa en mi cintura.
Mis hombros cargan con un peso inexistente;
no estoy acostumbrada
a estudiar muchas horas en una silla
y añoro mi sillón,
mi mesa.
El cuerpo se revela como niño mimado
hecho de pequeños caprichos.
Mi vida esta compuesta de esas cosas
que hacen de mi una mujer alegre.
Lidiar con lo cotidiano
me asegura un día feliz.
Añoro algunas salidas
a algún lugar histórico,
conversaciones con los amigos…
Y luego saborear de nuevo
lo mas cotidiano.
Despertar en la cama
con la gata a los pies
atenta a mis movimientos,
es un dulce sueño al abrir los ojos.
Salir a la terraza,
las risas de mis hijos,
la briega apacible.
Como un río tranquilo,
revuelto y atropellado otras,
pero transparente los días calidos
quiero mi vida.
se posa en mi cintura.
Mis hombros cargan con un peso inexistente;
no estoy acostumbrada
a estudiar muchas horas en una silla
y añoro mi sillón,
mi mesa.
El cuerpo se revela como niño mimado
hecho de pequeños caprichos.
Mi vida esta compuesta de esas cosas
que hacen de mi una mujer alegre.
Lidiar con lo cotidiano
me asegura un día feliz.
Añoro algunas salidas
a algún lugar histórico,
conversaciones con los amigos…
Y luego saborear de nuevo
lo mas cotidiano.
Despertar en la cama
con la gata a los pies
atenta a mis movimientos,
es un dulce sueño al abrir los ojos.
Salir a la terraza,
las risas de mis hijos,
la briega apacible.
Como un río tranquilo,
revuelto y atropellado otras,
pero transparente los días calidos
quiero mi vida.