Arisca y blanca
con sus ojos redondos de miel,
la gata deambula por la casa.
A los pies de la cama
siempre espera mis primeras pisadas
acompañándome silenciosa
a salir a la terraza.
Toda la mañana es mi sombra,
de vez en cuando
levanta su cabecita
para que una leve caricia de mi mano
anude el lazo que nos une
de silencios y contactos .
Su paso y mi paso
se encuentran con frecuencias,
ha veces yo rompo esa distancia
y se esconde debajo de la cama,
otras me busca
y se enrosca a mi vera
dulce y serena.
con sus ojos redondos de miel,
la gata deambula por la casa.
A los pies de la cama
siempre espera mis primeras pisadas
acompañándome silenciosa
a salir a la terraza.
Toda la mañana es mi sombra,
de vez en cuando
levanta su cabecita
para que una leve caricia de mi mano
anude el lazo que nos une
de silencios y contactos .
Su paso y mi paso
se encuentran con frecuencias,
ha veces yo rompo esa distancia
y se esconde debajo de la cama,
otras me busca
y se enrosca a mi vera
dulce y serena.