E
eunice salvaje
Invitado
Guardamos palabras en nuestra giba
para poder aguantar en la escasez,
con la elegancia y altivez de un dromedario;
cómo una logia de sensibles fracasados
que coleccionan palabras para lucirse y fascinar,
amamos las saetas, las guadañas y clepsidras
que nos adornan la imaginación.
En nuestro mundo todo se corre como reguero de pólvora
los senos paranasales y la continua ineptitud de nuestro pares
que de alguna forma intentan sustraer de nosotros algo de esencia
algo de ese encanto que solo te da la verdadera vocación.
Nos vamos poco a poco quedando incapacitados
borrados e invisibles, solo nos queda protestar
y hacernos eco en los siglos
cuando alguien abra en los libros un portal de tiempo
y nos traiga de nuevo a la vida.
para poder aguantar en la escasez,
con la elegancia y altivez de un dromedario;
cómo una logia de sensibles fracasados
que coleccionan palabras para lucirse y fascinar,
amamos las saetas, las guadañas y clepsidras
que nos adornan la imaginación.
En nuestro mundo todo se corre como reguero de pólvora
los senos paranasales y la continua ineptitud de nuestro pares
que de alguna forma intentan sustraer de nosotros algo de esencia
algo de ese encanto que solo te da la verdadera vocación.
Nos vamos poco a poco quedando incapacitados
borrados e invisibles, solo nos queda protestar
y hacernos eco en los siglos
cuando alguien abra en los libros un portal de tiempo
y nos traiga de nuevo a la vida.
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