Kin mejia ospina
Poeta adicto al portal
L a gran ciudad.
Recorriendo la ciudad,
caminando entre sus gentes,
que rechinan entre dientes
tintes de frivolidad.
Fabricantes de ilusiones,
muchas vidas diferentes,
una chica busca clientes,
enseñando sus razones.
En la esquina dos hampones,
fraguan su oportunidad,
de un incauto con frialdad,
despojarle sus porciones.
Un poli, desocupado,
decomisa marihuana,
de inmediato se la gana,
y al jibaro deja anclado.
El curita arrepentido,
hablando de Prometeo,
mira con claro deseo,
un escote muy surtido.
Los rostros indiferentes,
noticias ensangrentadas,
los goles y sus jugadas,
políticos indecentes.
Todo es un gran carnaval,
que nos llega y nos asedia,
interminable comedía,
infinito festival.
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kin mejia ospina
Recorriendo la ciudad,
caminando entre sus gentes,
que rechinan entre dientes
tintes de frivolidad.
Fabricantes de ilusiones,
muchas vidas diferentes,
una chica busca clientes,
enseñando sus razones.
En la esquina dos hampones,
fraguan su oportunidad,
de un incauto con frialdad,
despojarle sus porciones.
Un poli, desocupado,
decomisa marihuana,
de inmediato se la gana,
y al jibaro deja anclado.
El curita arrepentido,
hablando de Prometeo,
mira con claro deseo,
un escote muy surtido.
Los rostros indiferentes,
noticias ensangrentadas,
los goles y sus jugadas,
políticos indecentes.
Todo es un gran carnaval,
que nos llega y nos asedia,
interminable comedía,
infinito festival.
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kin mejia ospina