Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La gran nota
Es tiempo de siega
El labrador se dispone
a recoger la cosecha;
está alegre en su huerto:
le supo comida
y abundante excremento;
también obtener mercancía
al cambio de su entrega
y al precio del estrecho.
El labrador de la vida
es labrador de cohecho:
siembra en tierra sembrada
y abulta su bien con la espiga
que tiene el revés como lecho.
¡Qué Jesús vendrá al millón de años!
¡Qué Inés con su don Juan hecho a la carta!
¿Y la fe?
¡Qué será de esa gran puta si no canta!
que la vida es en un mes
y es fecunda si hay gargantas.
Mas escucha, y oye bien:
no es la fe lo que alimenta,
que sin fe la vida es quien
que hasta el huevo se revienta,
para ver nacer al ser
que a los ángeles despierta.
El mayor profeta
¡Cualquier hombre!
Adivina siempre su morir.
Que lo cierto se compruebe
cuando llegue hasta su fin;
y si hay ángeles que vivan
en el cielo por venir,
serán ángeles sin vida
porque al cielo has de acudir.
¡Ay yayayay!
Salta el huevo en la olla.
¡Ay yayayay!
Salta lleno de fiebre.
¡Ay yayayay!
Si es el rey de la polla
¡Ay yayayay!
Salen huevos de plebe.
Señoras de la vida
y madres prepotentes,
que reunís la semilla
con un solo ingrediente.
Si en basuras anida
lo que es compra indecente,
hubo un hijo de roña
que ahora es rey de los vientres.
¡Ay yayayay!
Salen huevos de plebe.
¡Ay yayayay!
La miseria ya hiede.
¡Ay yayayay!
En la olla debida
todo huevo se cuece,
y si salta despida
¡Ay yayayay!
La semilla corriente.
¡Qué fenómeno es el aire de este mundo!
que de azul y mariposa
hasta mares hay oscuros
y algún lago color rosa,
donde nubes son arbustos
y los montes las baldosas,
que entre ríos son profundos
los aullidos de sus rocas.
¡Qué bacteria primitiva me antecede!
¡Qué microbio quedará sin mi saliva!
No hizo falta el hombre, si se debe,
que la vida ya vendría en su gran nota.
Es tiempo de siega
El labrador se dispone
a recoger la cosecha;
está alegre en su huerto:
le supo comida
y abundante excremento;
también obtener mercancía
al cambio de su entrega
y al precio del estrecho.
El labrador de la vida
es labrador de cohecho:
siembra en tierra sembrada
y abulta su bien con la espiga
que tiene el revés como lecho.
¡Qué Jesús vendrá al millón de años!
¡Qué Inés con su don Juan hecho a la carta!
¿Y la fe?
¡Qué será de esa gran puta si no canta!
que la vida es en un mes
y es fecunda si hay gargantas.
Mas escucha, y oye bien:
no es la fe lo que alimenta,
que sin fe la vida es quien
que hasta el huevo se revienta,
para ver nacer al ser
que a los ángeles despierta.
El mayor profeta
¡Cualquier hombre!
Adivina siempre su morir.
Que lo cierto se compruebe
cuando llegue hasta su fin;
y si hay ángeles que vivan
en el cielo por venir,
serán ángeles sin vida
porque al cielo has de acudir.
¡Ay yayayay!
Salta el huevo en la olla.
¡Ay yayayay!
Salta lleno de fiebre.
¡Ay yayayay!
Si es el rey de la polla
¡Ay yayayay!
Salen huevos de plebe.
Señoras de la vida
y madres prepotentes,
que reunís la semilla
con un solo ingrediente.
Si en basuras anida
lo que es compra indecente,
hubo un hijo de roña
que ahora es rey de los vientres.
¡Ay yayayay!
Salen huevos de plebe.
¡Ay yayayay!
La miseria ya hiede.
¡Ay yayayay!
En la olla debida
todo huevo se cuece,
y si salta despida
¡Ay yayayay!
La semilla corriente.
¡Qué fenómeno es el aire de este mundo!
que de azul y mariposa
hasta mares hay oscuros
y algún lago color rosa,
donde nubes son arbustos
y los montes las baldosas,
que entre ríos son profundos
los aullidos de sus rocas.
¡Qué bacteria primitiva me antecede!
¡Qué microbio quedará sin mi saliva!
No hizo falta el hombre, si se debe,
que la vida ya vendría en su gran nota.