licprof
Poeta fiel al portal
La primera vez que la vi, dijo que era profesora de francès en escuelas secundarias en Avellaneda y me invitò a su clase de Folklore, en un garage, en Palermo viejo.
La segunda vez, tiempo despuès, estaba parado en la esquina de Avenida Callao y Rivadavia, esperando el colectivo, a la noche, un dìa de semana. De pronto, la veo parada, me acerco y nos ponemos a charlar. Dice que està esperando a un amigo. Se va. Al rato, la veo pasar con un tipo joven. Luego, la vuelvo a ver pasar, sola. Me pareciò que no habìan llegado a un acuerdo ya que, evidentemente, no se trataba de su amigo (como pensè al comienzo) sino de alguien desconocido. Se acercò y volvimos a charlar. Finalmente, dijo que se iba a Recoleta.
La ùltima vez que la vi fue en un salòn de baile, el Marabù, un antiguo cabaret devenido boliche o discoteque. O milonga.
No recuerdo haber bailado con ella.
Solo recuerdo que era morena y grandota. Y me gustaba. Un poco. No demasiado.
La segunda vez, tiempo despuès, estaba parado en la esquina de Avenida Callao y Rivadavia, esperando el colectivo, a la noche, un dìa de semana. De pronto, la veo parada, me acerco y nos ponemos a charlar. Dice que està esperando a un amigo. Se va. Al rato, la veo pasar con un tipo joven. Luego, la vuelvo a ver pasar, sola. Me pareciò que no habìan llegado a un acuerdo ya que, evidentemente, no se trataba de su amigo (como pensè al comienzo) sino de alguien desconocido. Se acercò y volvimos a charlar. Finalmente, dijo que se iba a Recoleta.
La ùltima vez que la vi fue en un salòn de baile, el Marabù, un antiguo cabaret devenido boliche o discoteque. O milonga.
No recuerdo haber bailado con ella.
Solo recuerdo que era morena y grandota. Y me gustaba. Un poco. No demasiado.