La granja

Marla

Poeta fiel al portal
(In Memoriam Gema S.)

He comprado una granja.
Oyes bien, una granja
con sus vacas,
sus cerdos,
sus gallinas...

He comprado también una casa
del color de la nieve,
junto a un jardín que envidiarían
las hadas.
Me sentaré en el porche cada tarde
a contemplar
cómo verdean los campos
y las mieses se alzan.

¡Soy tan feliz allí!
aunque el viento lacere
las ventanas;
aunque llueva y llueva
negrura
en esta noche.

He comprado una granja
para no vivir,
con gallinas que alimentar
en vano
y árboles
que no fructificarán
y vacas
que jamás darán leche.

Crece una paz balsámica
desde mis manos
a la pureza de esta
nada;
se regenera el mundo
mientras me voy eclipsando
lentamente.

Libo y libo
de una miel imposible
y a mí me bebe el tiempo
las entrañas.
Pero, hermana,
qué sería de nosotros
sin una droga blanda a la justa medida
de nuestras sombras,
sin un sueño
en el que dispersarnos
mientras la muerte afila
sus tijeras.
 
(In Memoriam Gema S.)

He comprado una granja.
Oyes bien, una granja
con sus vacas,
sus cerdos,
sus gallinas...

He comprado también una casa
del color de la nieve,
junto a un jardín que envidiarían
las hadas.
Me sentaré en el porche cada tarde
a contemplar
cómo verdean los campos
y las mieses se alzan.

¡Soy tan feliz allí!
aunque el viento lacere
las ventanas;
aunque llueva y llueva
negrura
en esta noche.

He comprado una granja
para no vivir,
con gallinas que alimentar
en vano
y árboles
que no fructificarán
y vacas
que jamás darán leche.

Crece una paz balsámica
desde mis manos
a la pureza de esta
nada;
se regenera el mundo
mientras me voy eclipsando
lentamente.

Libo y libo
de una miel imposible
y a mí me bebe el tiempo
las entrañas.
Pero, hermana,
qué sería de nosotros
sin una droga blanda a la justa medida
de nuestras sombras,
sin un sueño
en el que dispersarnos
mientras la muerte afila
sus tijeras.

Es la ilusión de crear una fuente que alimenta nuestra vida. Entrañable homenaje para quien supo sembrar sus semillas.

Un abrazo Marla, con cariño.

Palmira
 
(In Memoriam Gema S.)

He comprado una granja.
Oyes bien, una granja
con sus vacas,
sus cerdos,
sus gallinas...

He comprado también una casa
del color de la nieve,
junto a un jardín que envidiarían
las hadas.
Me sentaré en el porche cada tarde
a contemplar
cómo verdean los campos
y las mieses se alzan.

¡Soy tan feliz allí!
aunque el viento lacere
las ventanas;
aunque llueva y llueva
negrura
en esta noche.

He comprado una granja
para no vivir,
con gallinas que alimentar
en vano
y árboles
que no fructificarán
y vacas
que jamás darán leche.

Crece una paz balsámica
desde mis manos
a la pureza de esta
nada;
se regenera el mundo
mientras me voy eclipsando
lentamente.

Libo y libo
de una miel imposible
y a mí me bebe el tiempo
las entrañas.
Pero, hermana,
qué sería de nosotros
sin una droga blanda a la justa medida
de nuestras sombras,
sin un sueño
en el que dispersarnos
mientras la muerte afila
sus tijeras.
Desde tus ilusiones me sumerjo en las mías y vamos a la par en esta bella lectura creando los paisajes. Me ha encantado, saludos y abrazos.
 
Libamos amor, paz y sueños mientras nos bebe el tiempo, es la vida. Precioso poema, Rosa, me encantó. Un abrazo amiga.
 
Libamos amor, paz y sueños mientras nos bebe el tiempo, es la vida. Precioso poema, Rosa, me encantó. Un abrazo amiga.

Sí, necesitamos aferrarnos a sueños e ilusiones; también a las cosas que nos atan a la vida, mientras nos bebe el tiempo, como dices.
Este es un pequeño homenaje para alguien especial que hoy hubiera cumplido un año más junto a su familia y amigos.

Gracias, amigo.

Abrazos.
 
(In Memoriam Gema S.)

He comprado una granja.
Oyes bien, una granja
con sus vacas,
sus cerdos,
sus gallinas...

He comprado también una casa
del color de la nieve,
junto a un jardín que envidiarían
las hadas.
Me sentaré en el porche cada tarde
a contemplar
cómo verdean los campos
y las mieses se alzan.

¡Soy tan feliz allí!
aunque el viento lacere
las ventanas;
aunque llueva y llueva
negrura
en esta noche.

He comprado una granja
para no vivir,
con gallinas que alimentar
en vano
y árboles
que no fructificarán
y vacas
que jamás darán leche.

Crece una paz balsámica
desde mis manos
a la pureza de esta
nada;
se regenera el mundo
mientras me voy eclipsando
lentamente.

Libo y libo
de una miel imposible
y a mí me bebe el tiempo
las entrañas.
Pero, hermana,
qué sería de nosotros
sin una droga blanda a la justa medida
de nuestras sombras,
sin un sueño
en el que dispersarnos
mientras la muerte afila
sus tijeras.


Precioso.

Te acompaño en tu sentir.

Fuerte abrazo, compañera.
 
(In Memoriam Gema S.)

He comprado una granja.
Oyes bien, una granja
con sus vacas,
sus cerdos,
sus gallinas...

He comprado también una casa
del color de la nieve,
junto a un jardín que envidiarían
las hadas.
Me sentaré en el porche cada tarde
a contemplar
cómo verdean los campos
y las mieses se alzan.

¡Soy tan feliz allí!
aunque el viento lacere
las ventanas;
aunque llueva y llueva
negrura
en esta noche.

He comprado una granja
para no vivir,
con gallinas que alimentar
en vano
y árboles
que no fructificarán
y vacas
que jamás darán leche.

Crece una paz balsámica
desde mis manos
a la pureza de esta
nada;
se regenera el mundo
mientras me voy eclipsando
lentamente.

Libo y libo
de una miel imposible
y a mí me bebe el tiempo
las entrañas.
Pero, hermana,
qué sería de nosotros
sin una droga blanda a la justa medida
de nuestras sombras,
sin un sueño
en el que dispersarnos
mientras la muerte afila
sus tijeras.
Paisajes que van estableciendo ilusiones que
en parte quedan desgajadas, aunque el
sentido de la vida atraiga ese poder humano
de ilusionarse.
bello recorrido en tu obra. felicidades.
luzyabsenta
 

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