TheRaven
Poeta recién llegado
Arrojados,
como semillas al campo,
en tierra maltrecha,
sin soplo de vida,
sin surco de lluvia,
esperan que germinemos,
¡incluso que florezcamos!,
¡esperan demasiado,
de un terreno ajado!.
Arrastrados,
como hojas marchitas,
por el frío viento,
como almas errantes
y sin aliento,
aún así sonreímos,
como troncos vacíos,
y aún así amamos,
como el loto en el pantano.
Desconfiados,
y escépticos,
de todo sentido,
de todo juramento,
nos enfrascamos,
y nos ahogamos,
en lo más hondo,
solitario y oscuro,
de la grieta.
Soñamos,
en una tierra húmeda,
o en un campo opulento,
que nos haga brotar,
y mirar al cielo,
para preguntar a la esperanza,
por un anhelo de aire fresco,
por una señal divina,
¡o una armonía platónica!.
Añoramos,
el cielo perfecto,
y meticuloso,
casi sistematizado,
el movimiento,
la luminosidad,
la existencia,
y buscamos ese orden,
entre nuestro caos.
como semillas al campo,
en tierra maltrecha,
sin soplo de vida,
sin surco de lluvia,
esperan que germinemos,
¡incluso que florezcamos!,
¡esperan demasiado,
de un terreno ajado!.
Arrastrados,
como hojas marchitas,
por el frío viento,
como almas errantes
y sin aliento,
aún así sonreímos,
como troncos vacíos,
y aún así amamos,
como el loto en el pantano.
Desconfiados,
y escépticos,
de todo sentido,
de todo juramento,
nos enfrascamos,
y nos ahogamos,
en lo más hondo,
solitario y oscuro,
de la grieta.
Soñamos,
en una tierra húmeda,
o en un campo opulento,
que nos haga brotar,
y mirar al cielo,
para preguntar a la esperanza,
por un anhelo de aire fresco,
por una señal divina,
¡o una armonía platónica!.
Añoramos,
el cielo perfecto,
y meticuloso,
casi sistematizado,
el movimiento,
la luminosidad,
la existencia,
y buscamos ese orden,
entre nuestro caos.
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