Paulamira
Poeta recién llegado
Pequeños valientes de guerras ajenas
Crecieron creyendo ser parte del odio
Pero son sólo piezas de un juego macabro
Que utiliza sus almas y las cambia por armas.
Minúsculos cuerpos pero grandes agallas
Conocen el frío fusil de la muerte
No saben de arrullos ni tiernos afectos
No saben del cálido regazo de un padre.
Siquiera pudieron dejar su inocencia
Tomando a puñados dolor y tristeza
Cargando lamentos de adultas conciencias
Y párpados ciegos de hambrientas promesas.
El castigo profano del poder humano
Derrama a mansalva la sangre mi hermano
Desconoce el vientre de un mundo que lo ama
Y culpa a Dios de dejarlo al antojo de un sucio mercado.
Crecieron creyendo ser parte del odio
Pero son sólo piezas de un juego macabro
Que utiliza sus almas y las cambia por armas.
Minúsculos cuerpos pero grandes agallas
Conocen el frío fusil de la muerte
No saben de arrullos ni tiernos afectos
No saben del cálido regazo de un padre.
Siquiera pudieron dejar su inocencia
Tomando a puñados dolor y tristeza
Cargando lamentos de adultas conciencias
Y párpados ciegos de hambrientas promesas.
El castigo profano del poder humano
Derrama a mansalva la sangre mi hermano
Desconoce el vientre de un mundo que lo ama
Y culpa a Dios de dejarlo al antojo de un sucio mercado.
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