charlie ía
tru váyolens
la guerra.
cuando pensás que el cuchillo ya no hiere
la hoja se dobla.
cuando pensás que la hemorragia está controlada
la sangre derramada
alimenta
la venganza
de los motores de combustión.
en estos días
hemos escuchado historias de dudosa credibilidad
acerca de la posible caída
de la economía norteamericana;
en perú
los chavalos echan a los turistas de machu picchu
para reclamar con fuerza
el espíritu de machu picchu
también, un artículo en el post
señala que un cometa verde que solo aparece
cada cincuenta mil años
será visible nuevamente ante nuestras narices,
mientras los finos cristales
se deshacen entre los jeans rasgados
de la jañita que me gusta.
cuando pensás que el cuchillo ya no hiere
la hoja no te miente
cuando sabés
que el infierno apacigua sus llamas
es que el verano
apenas comienza.
hoy
ella me regaló
la ofrenda de su sonrisa
entre lo que aguarda al otro lado de la cerca:
el agua que infinitamente corre
dentro de un tanque
de tres mil quinientos litros.
el verano que no derrama mi sangre,
a punto de comenzar:
en el espíritu de machu picchu
que permanece en el ombligo
de la jañita que me gusta.
cuando pensás que el cuchillo ya no hiere
la hoja se dobla.
cuando pensás que la hemorragia está controlada
la sangre derramada
alimenta
la venganza
de los motores de combustión.
en estos días
hemos escuchado historias de dudosa credibilidad
acerca de la posible caída
de la economía norteamericana;
en perú
los chavalos echan a los turistas de machu picchu
para reclamar con fuerza
el espíritu de machu picchu
también, un artículo en el post
señala que un cometa verde que solo aparece
cada cincuenta mil años
será visible nuevamente ante nuestras narices,
mientras los finos cristales
se deshacen entre los jeans rasgados
de la jañita que me gusta.
cuando pensás que el cuchillo ya no hiere
la hoja no te miente
cuando sabés
que el infierno apacigua sus llamas
es que el verano
apenas comienza.
hoy
ella me regaló
la ofrenda de su sonrisa
entre lo que aguarda al otro lado de la cerca:
el agua que infinitamente corre
dentro de un tanque
de tres mil quinientos litros.
el verano que no derrama mi sangre,
a punto de comenzar:
en el espíritu de machu picchu
que permanece en el ombligo
de la jañita que me gusta.