TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un ahogado suspiro despunta sobre mi alma
que observa callada y triste la guitarra de mi padre;
sus cuerdas ya no forman aquellas voces de vida
que alegraban las tardes de fiesta y las noches
de sonrisas desmedidas.
Ha callado eternamente, pues no tiene la caricia
de tus dedos tibios abrazando sus latidos
con los tuyos que serenos conjugaban un
mismo verbo.
Ya no canta, el silencio la ha colmado de tu ausencia
y estremece verla empolvada y llena de olvido
allá en ese rincón donde colgabas tus sombreros
y los cuadros de caballos, de montañas y caminos.
Hoy me duele porque sabe que te has ido para
siempre, que jamás serán de nuevo
esas sombras que moldearon los años de mi niñez,
se han partido en dos pedazos y la muerte de ese tiempo,
me ha matado a mi también.
A mi amado e inolvidable padre Salvador García Martínez
Blanca N. García González
TARDE GRIS