benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
La soledad se separa de la tristeza,
los sonidos del alma de la guitarra
se unieron a su voz.
La guitarra sintió la alegría
en cada acorde, en cada canto,
en su arte y en el coro de voces,
vuelan los suspiros de los pueblos.
Amanece entre sombras,
cinco de febrero... inefable despedida,
las cuerdas se aflojaron,
los pájaros con su canto... volaron,
repentinamente diciendo adiós.
La guitarra se quedó esperando
en el escondite de la soledad,
la guitarra quedó llorando
su compañera no volvió jamás.
Se oye su voz en el viento
abrazando las fronteras,
en las cuerdas del lamento.
Las voces de los pueblos
en su himno se convirtieron.
Nadie entendió su partida,
su guitarra triste quedó
llorando por los rincones,
se regocija en los recuerdos,
y aún su canto persiste...
Su voz en alas del viento volará,
su canto entre las cuerdas
por siempre sonará.
Benigno Rodríguez
05-02-17
los sonidos del alma de la guitarra
se unieron a su voz.
La guitarra sintió la alegría
en cada acorde, en cada canto,
en su arte y en el coro de voces,
vuelan los suspiros de los pueblos.
Amanece entre sombras,
cinco de febrero... inefable despedida,
las cuerdas se aflojaron,
los pájaros con su canto... volaron,
repentinamente diciendo adiós.
La guitarra se quedó esperando
en el escondite de la soledad,
la guitarra quedó llorando
su compañera no volvió jamás.
Se oye su voz en el viento
abrazando las fronteras,
en las cuerdas del lamento.
Las voces de los pueblos
en su himno se convirtieron.
Nadie entendió su partida,
su guitarra triste quedó
llorando por los rincones,
se regocija en los recuerdos,
y aún su canto persiste...
Su voz en alas del viento volará,
su canto entre las cuerdas
por siempre sonará.
Benigno Rodríguez
05-02-17