café en chernobyl
Poeta recién llegado
La hidra de finas estrellas
Hay una hidra de Lerna
que le gusta comer ojivas, uranio,
mi alma, la tuya,
el fuego de la solana y la hamaca
de los pensamientos.
No tiene vagina, ni juguetes de China,
bebe con precaución
como la lejía al nylon o burundanga
en el vaso.
Quise descubrir su sexualidad,
despellejar la flor con una motosierra,
tomarme un milkshale y poner
una rola de Fats Domino.
Vi en su jardín a sus victimas
empaladas, tenían camisas similares,
tarjetas sin descripción;
sus mofletes eran verdes como
la gripe y su fealdad como el
transporte publico.
Olía a incienso, a carne de perro,
al tacho de basura de una prostituta.
[Imagino..., pues me quedé dormido
en el catre abrazado a su
vientre de cicatriz.
Entre sus palmas de planchas metálicas.
-Levántate, oye, levántate. exclamaba.
Las luces de mora empapaban con
sus manchas el ataque del cuchillo]
Desmayé, aparecí con chaleco
gris y en un puesto de celulares.
-Hola. ¿Desea adquirir este producto de última generación?
-decía- mientras me imaginaba descuartizándolo
y poniendo sus miembros en la refrigeradora.
A los pocos días,
prendí la hornilla y dejé
volar la imaginación.
Buena Maquina.
Sólo era una cerilla de N.15 simb."P"
y Kaboom!
Pero quise conocerla más. Saber su sed.
Su nombre. Marika.
Apellido: B.
Hay una hidra de Lerna
que le gusta comer ojivas, uranio,
mi alma, la tuya,
el fuego de la solana y la hamaca
de los pensamientos.
No tiene vagina, ni juguetes de China,
bebe con precaución
como la lejía al nylon o burundanga
en el vaso.
Quise descubrir su sexualidad,
despellejar la flor con una motosierra,
tomarme un milkshale y poner
una rola de Fats Domino.
Vi en su jardín a sus victimas
empaladas, tenían camisas similares,
tarjetas sin descripción;
sus mofletes eran verdes como
la gripe y su fealdad como el
transporte publico.
Olía a incienso, a carne de perro,
al tacho de basura de una prostituta.
[Imagino..., pues me quedé dormido
en el catre abrazado a su
vientre de cicatriz.
Entre sus palmas de planchas metálicas.
-Levántate, oye, levántate. exclamaba.
Las luces de mora empapaban con
sus manchas el ataque del cuchillo]
Desmayé, aparecí con chaleco
gris y en un puesto de celulares.
-Hola. ¿Desea adquirir este producto de última generación?
-decía- mientras me imaginaba descuartizándolo
y poniendo sus miembros en la refrigeradora.
A los pocos días,
prendí la hornilla y dejé
volar la imaginación.
Buena Maquina.
Sólo era una cerilla de N.15 simb."P"
y Kaboom!
Pero quise conocerla más. Saber su sed.
Su nombre. Marika.
Apellido: B.