Me gusta la soledad compartida,
cantos al amanecer,
y silencios a las mañanas.
Andar sola por la casa,
recorrer los senderos
con solo el campo a la espalda,
de frente el horizonte y las horas
que se resbalan,
y cuando yo lo decida,
volver a pisar la entrada.
Observar el patio
con rincones atestados de macetas
y rodeando la pequeña fuente
que las amamanta.
La quietud de fondo
atrapa mi pensamiento,
se impregna de suavidad,
de lento tiempo,
como la enredadera del muro,
como el céfiro en la arena,
lamiéndola a penas,
como las caricias.
Me lleno de fuerza,
y como en el perfil de la peña,
se dibuja en mi la claridad.
Mañana saldrá el sol,
romperá la niebla.
La calma saldrá de nuevo a mi piel,
recordare como otras veces,
los cantos de la noche con luna nueva.
cantos al amanecer,
y silencios a las mañanas.
Andar sola por la casa,
recorrer los senderos
con solo el campo a la espalda,
de frente el horizonte y las horas
que se resbalan,
y cuando yo lo decida,
volver a pisar la entrada.
Observar el patio
con rincones atestados de macetas
y rodeando la pequeña fuente
que las amamanta.
La quietud de fondo
atrapa mi pensamiento,
se impregna de suavidad,
de lento tiempo,
como la enredadera del muro,
como el céfiro en la arena,
lamiéndola a penas,
como las caricias.
Me lleno de fuerza,
y como en el perfil de la peña,
se dibuja en mi la claridad.
Mañana saldrá el sol,
romperá la niebla.
La calma saldrá de nuevo a mi piel,
recordare como otras veces,
los cantos de la noche con luna nueva.
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