La historia de María Victoria

Marcosalejandro271999

Marco Alessandro
Al despuntar el invierno, finalizando agosto, he conocido una señorita muy bella en todo sentido. Con el poco tiempo que la conocí sólo puede saber lo mucho que nos parecíamos, era como una especie de "alma gemela", esa mítica conexión entre dos espíritus afines.
Ella ama muchísimo el estudio, la lectura es una de sus pasiones, la música culta o clásica también es uno de sus gustos e intereses culturales, la pintura romántica es su estilo artístico preferido, la literatura clásica, entre muchas otras cosas que pude conocer de ella y compartir pues eran cosas que teníamos en común. En aquel tiempo estaba estudiando filosofía, un intercambio muy hermoso entablamos. Nunca he llegado a verla en persona a pesar de vivir relativamente cerca, ella en la capital federal y yo en la provincia pero jamás hemos podido encontrarnos, habíamos quedado que en diciembre del año pasado íbamos a compartir una tarde con la excusa de vernos cara a cara. Por diversos motivos perdimos contacto, no eran problemas personales ya que nuestra relación amistosa era muy buena.
El día de la primavera fue muy bello ya que ella era una luz de esperanza en medio del tiempo difícil que mucho no ha cambiado hoy día, me refiero al momento difícil prologado por la peste, una época que parece no acabar y tornarse crítica.
Con muchísimo cariño la recuerdo.
Su elegancia es un arte en cada expresión y actitud, ella odia expresarse de manera vulgar. La educación y la nobleza expresiva añadía muchísima hermosura.
Al final de este pequeño recuerdo describiré las impresiones que en mí ella había despertado.
No buscaba el amor a pesar de dos meses antes de conocerla haya acabado una relación amorosa muy intensa.
Mis sentimientos hacia Victoria eran de cariño y amistad amorosa. No podía resistir a los encantos de su hermosura tanto sensible como interna, no he llegado a perder la razón en pos de la pasión ardorosa del amor total sino que ha rozado ese punto sin retorno pues enamorarse por completo es algo que llega a impregnarlo todo. Esta señorita ha llegado a conquistar mi espíritu de una manera angelical, ella era un ángel, un ser pleno de belleza, sus ideas y pensamientos han sido muy importantes para mí, todo lo que salía de sus palabras era muy rico en profundidad, éste es el genuino amor platónico. El amor platónico no refiere a un ideal inalcanzable o a la mortificación de un imposible amor.
No he llegado a decirle "te amo" pero sí sentía una inmensa estima hacia ella.
Sus lindas palabras trascendian la amistad, quizás ella deseaba algo más, entre sus deseos estaban: viajar a Holanda junto a ella en motivo de conocer los tulipanes que tanto ama (su flor favorita), pasear en bicicleta juntos, bailar vals. Recuerdo aquella primera sorpresa que roza lo amoroso cuando dijo: "¿Promete bailar conmigo un vals?", en respuesta a una obra de Johann Strauss que le había compartido.
A ella le llamaba Mademoiselle Marie Victoire, es decir, Señorita María Victoria, una bella manera de nombrarla ya que su gran interés en aquel tiempo era el estudio de la lengua francesa y por supuesto en razón de la elegancia que en su persona he visto.
Uno de sus pasatiempos es el ballet, la danza clásica. Me hubiera encantado verla bailar con tanta delicadeza cual Giselle o Coppélia, protagonistas de las homónimas obras, o bien apreciar la imitación de un cisne como se hace justamente en "El lago de los cisnes". Merecería tener una obra propia "Marie Victoire". La danza clásica es bellísima, en particular el protagonismo femenino durante cada escena de una obra. La desinteresada belleza es goce del espíritu.
Hubiera sido un bellísimo momento admirar el baile de esta risueña señorita, dulces y angelicales son sus rizos, además del brillo en sus cándidos ojos.
Había soñado solamente una vez con ella, una escena que ya era la superación de la simple amistad, la escena era un beso furtivo, al ocurrir eso se desvaneció el momento ya que desperté.
El enamoramiento era cercano y latente, no habíamos llegado a amarnos. Sin embargo no significa que todo haya sido intrascendente, todo lo contrario, en mi corazón guardo los bellos recuerdos de Victoria.
Si hoy día estuviera seguramente la hubiese amado. No lo sé. Pero sí he llegado a conocer una persona bellísima en ella.
¿Cómo definirla en pocas palabras? Hermosa, erudita, intelectual, tierna, risueña, sincera, original, muy simpático, preciosa. No puedo olvidar su mirada ni aquellos rizos que atractivo despertaba en mí, es una bellísima flor porteña.
Si hablar a tu corazón debiera, te diría: María Victoria, te echo de menos muchísimo, tierno ángel que en la sombra de mis días has hecho brotar la esperanza junto al necesario devenir primaveral. No ha sido fugaz tu paso por mi vida pues todo lo bello que se comparte no es insignificante sino algo muy valioso que vale la pena conservar, sea en la memoria o en un escrito como este.
 
Última edición:
Que grandes detalles amarrados en un solo ramo de palabras, como flores que bellamente adornan toda su excelencia, es un amor profundo y puro, Un recuerdoque lleno d eplacer a tu alma, tanto que aun puedes escuchar sus suspiros salir de tu pecho. Si vale la pena conservar tan hermoso detalle que regalo a tu vida. Hermosas palabras amigo me encanto leerlo.
 
Ciertamente, es como tú dices María, todo lo hermoso vivido junto a otra persona vale oro y en nuestro corazón es atesorado siempre.
Esta pequeña historia habla de un amor-amistad, la frontera entre la amistad y el romance se confunde, el puro amor dominan en ello. El amor tiene la última palabra cuando se tocan esos límites entre la amistad y el amor pleno.
 

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