Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Lahistoria del dolor
La lágrima rodó por la mejilla
del cielo hasta la tierra transparente,
esa que llaman río y que en su fuente
da fuerza y alimento a la semilla.
Allí se acurrucó, fresca y sencilla,
y olvidó su dolor tímidamente,
se echó a dormir pegada a la corriente,
se disolvió en terrestre maravilla.
Tiempo pasó y el sol, que a diario brilla,
su cuerpo transformó en tallo turgente,
su elástica heredad volvió gavilla.
Así pasó del llanto a trigo ardiente,
ese que al susurrar el viento ovilla
aquel viejo dolor en su simiente.
12 10 11
La lágrima rodó por la mejilla
del cielo hasta la tierra transparente,
esa que llaman río y que en su fuente
da fuerza y alimento a la semilla.
Allí se acurrucó, fresca y sencilla,
y olvidó su dolor tímidamente,
se echó a dormir pegada a la corriente,
se disolvió en terrestre maravilla.
Tiempo pasó y el sol, que a diario brilla,
su cuerpo transformó en tallo turgente,
su elástica heredad volvió gavilla.
Así pasó del llanto a trigo ardiente,
ese que al susurrar el viento ovilla
aquel viejo dolor en su simiente.
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