Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Érase una vez un trobador que viajaba tocando su música de ciudad en ciudad, él tenía un espíritu libre y no había forma de atarlo a lugar o persona alguna, había conocido doncellas en las ciudades
por donde había pasado que habíanse enamorado de él y él, a su manera, las correspondió. Música escribió para ellas y aventuras de héroes les contó, pero cada vez que comenzaban a tratar de atarlo
a las mundanalidades cotidianas él huía diciéndose que era tiempo de que su estadía en aquella ciudad llegara a su fin. En una bendita ocasión, en una ciudad de la que a la fecha no se tienen memorias
vio pasar a la princesa, él había escuchado hablar de ella... la mujer más bella del país, sus pretendientes no tenían fin. Excelente material para otra canción pensó, sin embargo, el día en que la conoció tuvo la mala suerte de mirar los ojos de aquella mujer y el brillo que hayó en ellos lo segó... lo enmudeció y pasó días sin poder cantar nada, sin poder pensar en nada, sólo tratando de encontrar explicaciones al mal que padecía. ¿Podría ser que fuera un castigo divino por ver los ojos de aquella celestial mujer? y es que cada vez que intentaba pensar en algo, en una nueva canción, en su siguiente destino, en lo que necesitaba para el viaje aparecía el brillo de los ojos de la princesa en su mente... finalmente lo entendió. Vi su alma y me he enamorado de ella, pensó. Sabía que era un amor imposible
ella es de la realeza, él vive de lo que las canciones y limosnas le puedan dejar. Ella es admirada por todos en el reino, sus admiradores son ancianos, niños y mujeres que desean una ilusión para seguir
adelante. Él la amó sin conocerla, ella no sabe que él existe. Ella se codea con la elite del reino, él se codea con gatos y perros callejeros. Ella asiste a banquetes reales, fiestas del reino y todo tipo de reuniones de la alta sociedad, él además de cantar para vivir no tiene vida social. Su vida es la de un vagabundo, la de ella es la de una princesa. Él es feliz a su manera, aunque de vez en cuando se siente un poco solitario, ella... quién sabe. Es hora de partir, en el siguiente pueblo cantará la historia de un amor que duró un día, de un amor imposible, de un amor que nunca desaparecerá, porque siempre estará dentro de sus canciones.
- Pablo Martínez Alonso -
por donde había pasado que habíanse enamorado de él y él, a su manera, las correspondió. Música escribió para ellas y aventuras de héroes les contó, pero cada vez que comenzaban a tratar de atarlo
a las mundanalidades cotidianas él huía diciéndose que era tiempo de que su estadía en aquella ciudad llegara a su fin. En una bendita ocasión, en una ciudad de la que a la fecha no se tienen memorias
vio pasar a la princesa, él había escuchado hablar de ella... la mujer más bella del país, sus pretendientes no tenían fin. Excelente material para otra canción pensó, sin embargo, el día en que la conoció tuvo la mala suerte de mirar los ojos de aquella mujer y el brillo que hayó en ellos lo segó... lo enmudeció y pasó días sin poder cantar nada, sin poder pensar en nada, sólo tratando de encontrar explicaciones al mal que padecía. ¿Podría ser que fuera un castigo divino por ver los ojos de aquella celestial mujer? y es que cada vez que intentaba pensar en algo, en una nueva canción, en su siguiente destino, en lo que necesitaba para el viaje aparecía el brillo de los ojos de la princesa en su mente... finalmente lo entendió. Vi su alma y me he enamorado de ella, pensó. Sabía que era un amor imposible
ella es de la realeza, él vive de lo que las canciones y limosnas le puedan dejar. Ella es admirada por todos en el reino, sus admiradores son ancianos, niños y mujeres que desean una ilusión para seguir
adelante. Él la amó sin conocerla, ella no sabe que él existe. Ella se codea con la elite del reino, él se codea con gatos y perros callejeros. Ella asiste a banquetes reales, fiestas del reino y todo tipo de reuniones de la alta sociedad, él además de cantar para vivir no tiene vida social. Su vida es la de un vagabundo, la de ella es la de una princesa. Él es feliz a su manera, aunque de vez en cuando se siente un poco solitario, ella... quién sabe. Es hora de partir, en el siguiente pueblo cantará la historia de un amor que duró un día, de un amor imposible, de un amor que nunca desaparecerá, porque siempre estará dentro de sus canciones.
- Pablo Martínez Alonso -