David Dennys
Poeta recién llegado
De artemisas y espinas
son los laberintos del camino de mi vida,
estruendos y tormentos
intensas penas y añoradas alegrías.
La eterna historia del amor de mi vida
inicia con una nebulosa sonrisa
estaba anonadado al apreciar tanta hermosura
que alucinaba tener sus besos y caricias.
La cálida alborada de la primavera
es incomparable a su mirada enigmática,
su esencia desvanece la sombra de la soledad
así como su esencia aísla la bruma del mar.
Aun recuerdo aquel ocaso
en el que te pude tenerte entre mis brazos
extraño el roció de tus tiernos labios,
como las caricias de tus besos
Pero al no tener el placer
de tenerte nuevamente entre mi pecho
perturba aquella tranquilidad
que habitaba en mi amanecer
Hoy la sombra de mi vida es la agonía
al añorar tu melena y tu sonrisa,
mi ocaso se transforma en tormenta
como de sonrisas a lagrimas recordando el ayer.
Pierdo la sonrisa
como las hojas en otoño,
la brisa se convierte en caricias
del agobiante sufrimiento.
El lucero de la vida
se desvanece a cada instante
solo aprecio la desdicha,
de tu ausencia abrumadora.
Hoy me encuentro
arrastrado por las aguas del olvido
solo aprecio lamentos
de fantasmas del pasado.
No me arrebates la esperanza
de tenerte nuevamente,
la soledad es mi agonía
en estos días de tristeza.
Como quieres que te olvide
si eres el retorno de la primavera,
divinidad terna
esencia pura de mujer.
son los laberintos del camino de mi vida,
estruendos y tormentos
intensas penas y añoradas alegrías.
La eterna historia del amor de mi vida
inicia con una nebulosa sonrisa
estaba anonadado al apreciar tanta hermosura
que alucinaba tener sus besos y caricias.
La cálida alborada de la primavera
es incomparable a su mirada enigmática,
su esencia desvanece la sombra de la soledad
así como su esencia aísla la bruma del mar.
Aun recuerdo aquel ocaso
en el que te pude tenerte entre mis brazos
extraño el roció de tus tiernos labios,
como las caricias de tus besos
Pero al no tener el placer
de tenerte nuevamente entre mi pecho
perturba aquella tranquilidad
que habitaba en mi amanecer
Hoy la sombra de mi vida es la agonía
al añorar tu melena y tu sonrisa,
mi ocaso se transforma en tormenta
como de sonrisas a lagrimas recordando el ayer.
Pierdo la sonrisa
como las hojas en otoño,
la brisa se convierte en caricias
del agobiante sufrimiento.
El lucero de la vida
se desvanece a cada instante
solo aprecio la desdicha,
de tu ausencia abrumadora.
Hoy me encuentro
arrastrado por las aguas del olvido
solo aprecio lamentos
de fantasmas del pasado.
No me arrebates la esperanza
de tenerte nuevamente,
la soledad es mi agonía
en estos días de tristeza.
Como quieres que te olvide
si eres el retorno de la primavera,
divinidad terna
esencia pura de mujer.
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