Simple, sola, anodina,
a empujes del viento con pausas,
parece que está dormida,
pero en sus venas quema la savia.
El rocío la refresca en la mañana,
la noche le regala parte de su calma,
y bajo los rayos del ardiente sol
unos la pisan, otros la apartan.
Quiso ser distinta de sus hermanas,
recuperar el vuelo y la magia,
la realidad la dejó en el suelo
recordándole...que no tenía alas.
Quiso elevarse con el viento,
montar a caballo en la nada,
oía las risas de otras hojas
que a la rama quedaban abrigadas;
quiso mirar el mundo abierto,
con otra luz en su mirada,
quiso creer que el desconcierto
era solo...fantasía despintada;
quiso oír otras voces,
poder cantar con el agua,
ser vagabunda transmisora
de amor hacia la vida desgastada.
Pero una mañana, una mañana clara,
abrió sus ojos mirando...
para descubrir, en esa mirada...
que tan solo era una hoja
simple, anodina...solitaria