Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
Eterno es el fragor, la lucha interna,
la vorágine cruel que alienta al alma,
la que anula la fe que late en ella
y le clava un puñal en las entrañas.
El silencio me habita los recodos
donde duerme indolente la palabra,
me acobarda los llantos escondidos
y al corazón, intrépido desgarra.
En los ojos cansados, la esperanza
incipiente se apaga, se sofoca,
troca en lágrima ardiente y rediviva
se desliza opulenta hasta la boca.
Los suspiros se escapan, alocados
atraviesan el aire sin demora,
arremeten macabros y terribles
y en el aire sutil, se me desbordan.
Acongojada, en el pesar sumida
transito los caminos, inconsciente
grito mi rabia, mi dolor, mi pena
y me desangro hostil, hasta la muerte.
la vorágine cruel que alienta al alma,
la que anula la fe que late en ella
y le clava un puñal en las entrañas.
El silencio me habita los recodos
donde duerme indolente la palabra,
me acobarda los llantos escondidos
y al corazón, intrépido desgarra.
En los ojos cansados, la esperanza
incipiente se apaga, se sofoca,
troca en lágrima ardiente y rediviva
se desliza opulenta hasta la boca.
Los suspiros se escapan, alocados
atraviesan el aire sin demora,
arremeten macabros y terribles
y en el aire sutil, se me desbordan.
Acongojada, en el pesar sumida
transito los caminos, inconsciente
grito mi rabia, mi dolor, mi pena
y me desangro hostil, hasta la muerte.