Se despliegan las cortinas,
se descorren las persianas,
para iluminar la vasta estancia
de este palacio sin guardas,
de esta maravilla instalada
en lo profundo de la mente;
de la cabeza que viaja, sin moverse,
a una dimensión incomprensible,
pero que de la mano te agarra.
Las neuronas activan ligeras
una serie de relatos,
de historias cortas o largas,
que distraen tus oídos,
que imágenes sin cámara,
que pinceles sin pintura, retratan.
Puedes sacar dinosaurios
de un monedero pequeño;
hormigas que a una ciudad
presten cómoda sombra;
sombrillas que bailen, sin tregua,
sobre un hilo de alambre
extendido entre dos torres góticas.
Nada está fuera de su alcance;
el imposible no es palabra
en el diccionario de su entorno,
pues trae al presente épocas
que nunca presenciaste,
futuros que no verás crearse;
todo en un parpadeo,
todo en un suspiro contenido,
en su tornado de ideas contrapuestas,
de anhelos por corazones tejidos.
Y la imaginación deja
que juegues al escondite con ella.
que te sorprenda con su cara dulce,
con su cara amarga o aviesa.
Que seas el muchacho
que se estremezca,
con el primer beso de amor,
o con el destello del verdadero valor,
que anuncia al hombre
que un día despertará por dentro.
se descorren las persianas,
para iluminar la vasta estancia
de este palacio sin guardas,
de esta maravilla instalada
en lo profundo de la mente;
de la cabeza que viaja, sin moverse,
a una dimensión incomprensible,
pero que de la mano te agarra.
Las neuronas activan ligeras
una serie de relatos,
de historias cortas o largas,
que distraen tus oídos,
que imágenes sin cámara,
que pinceles sin pintura, retratan.
Puedes sacar dinosaurios
de un monedero pequeño;
hormigas que a una ciudad
presten cómoda sombra;
sombrillas que bailen, sin tregua,
sobre un hilo de alambre
extendido entre dos torres góticas.
Nada está fuera de su alcance;
el imposible no es palabra
en el diccionario de su entorno,
pues trae al presente épocas
que nunca presenciaste,
futuros que no verás crearse;
todo en un parpadeo,
todo en un suspiro contenido,
en su tornado de ideas contrapuestas,
de anhelos por corazones tejidos.
Y la imaginación deja
que juegues al escondite con ella.
que te sorprenda con su cara dulce,
con su cara amarga o aviesa.
Que seas el muchacho
que se estremezca,
con el primer beso de amor,
o con el destello del verdadero valor,
que anuncia al hombre
que un día despertará por dentro.