“Arrecías” tengo las manos
de la mañana tan fría,
y mi corazón en ascuas.
Mi pensamiento da saltos
como la luz primera y blanca
y se anima pensando
que a través de la mañana
la luz en fuego se hará
llamando a la tarde larga
que encienda el olivar
y a las tardes eche a volar.
Suave entra la luna,
suave la noche va,
los ruidos se esparcen
pero su claro grito entra
hasta el alma,
mas.
¿Qué tienen las noches de invierno
para tener en su vientre tanto frío
y tanto tiempo?
Destellitos entre las ventanas salen,
el calor se adivina dentro
y el sendero de tanto andarlo conocido
lo adivino entre mis pies ligeros.
Sobre mi cara la helada
sobre mi cabeza el cielo
y sobre mi alma el silencio
que mi corazón interrumpe
con sordos saltos, inquieto.
En mis ojos no hay estrellas,
no veo la luz de la luna
sólo llevo tu cara
tallada en mis pupilas,
sólo la luz de tus ventanas
a mis pies y a mis ojos
guía.
Mi latido a tu puerta llama,
mi respiración encendido lleva el fuego
y mi recuerdo se hace
motor de mi cuerpo entero.
A veces el “sueño” es más bonito
que la realidad de la casa,
pero el “sueño” también es verdad
hasta la “llegada”.
de la mañana tan fría,
y mi corazón en ascuas.
Mi pensamiento da saltos
como la luz primera y blanca
y se anima pensando
que a través de la mañana
la luz en fuego se hará
llamando a la tarde larga
que encienda el olivar
y a las tardes eche a volar.
Suave entra la luna,
suave la noche va,
los ruidos se esparcen
pero su claro grito entra
hasta el alma,
mas.
¿Qué tienen las noches de invierno
para tener en su vientre tanto frío
y tanto tiempo?
Destellitos entre las ventanas salen,
el calor se adivina dentro
y el sendero de tanto andarlo conocido
lo adivino entre mis pies ligeros.
Sobre mi cara la helada
sobre mi cabeza el cielo
y sobre mi alma el silencio
que mi corazón interrumpe
con sordos saltos, inquieto.
En mis ojos no hay estrellas,
no veo la luz de la luna
sólo llevo tu cara
tallada en mis pupilas,
sólo la luz de tus ventanas
a mis pies y a mis ojos
guía.
Mi latido a tu puerta llama,
mi respiración encendido lleva el fuego
y mi recuerdo se hace
motor de mi cuerpo entero.
A veces el “sueño” es más bonito
que la realidad de la casa,
pero el “sueño” también es verdad
hasta la “llegada”.