Eva Angelica Gomez
Poeta recién llegado
La luna se mese levemente,
entre cortinas blancas,
que disimulan la esperanza,
que se encuentra guardada,
en el fondo del alma.
Las rosas se calman,
mientras tratan de esconder,
su dolor en la sonrisa apagada,
que su espíritu emana.
Tras los días tristes,
y apagados que se encuentran,
como roces de buitres,
furiosos llenos de rabia.
Se desmayan los días,
que se obscurecen con la venida,
de las tristezas que no se alejan de la vida.
Empañándose los espejos,
que nos son más que reflejos,
de su sonrisa apagada.
La luna ya se marchó,
pero con ella se llevó,
la tristeza que consumía el alma,
pero al irse dejó,
la esperanza de un nuevo mañana.
entre cortinas blancas,
que disimulan la esperanza,
que se encuentra guardada,
en el fondo del alma.
Las rosas se calman,
mientras tratan de esconder,
su dolor en la sonrisa apagada,
que su espíritu emana.
Tras los días tristes,
y apagados que se encuentran,
como roces de buitres,
furiosos llenos de rabia.
Se desmayan los días,
que se obscurecen con la venida,
de las tristezas que no se alejan de la vida.
Empañándose los espejos,
que nos son más que reflejos,
de su sonrisa apagada.
La luna ya se marchó,
pero con ella se llevó,
la tristeza que consumía el alma,
pero al irse dejó,
la esperanza de un nuevo mañana.
Última edición: