iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una tibia tarde,
envuelta en esta música
que suena junto al oído.
Tibia de saberte en algún
otro lado del mundo
divididos por el espacio
tan lleno de murmullos,
que no son los míos.
No, divididos no
solo transfigurados,
en una inmensidad
de ausencias.
Saberte detrás de los sitios,
detrás de las puertas,
me da un aliento para correr
hasta la bahía
y abrirlas todas,
para ver donde te encuentras.
¿Por qué las horas no se vuelven tu cuerpo,
que viene a mí con las ganas erectas,
con la carne libre de distancias,
y los labios mojados por la espera?
Anoche he llegado a casa
y la cama permanece vacía.
Han quedado mis labios ansiosos,
mi puerta abierta,
el caudal desbocado,
mi Musa hambrienta.
envuelta en esta música
que suena junto al oído.
Tibia de saberte en algún
otro lado del mundo
divididos por el espacio
tan lleno de murmullos,
que no son los míos.
No, divididos no
solo transfigurados,
en una inmensidad
de ausencias.
Saberte detrás de los sitios,
detrás de las puertas,
me da un aliento para correr
hasta la bahía
y abrirlas todas,
para ver donde te encuentras.
¿Por qué las horas no se vuelven tu cuerpo,
que viene a mí con las ganas erectas,
con la carne libre de distancias,
y los labios mojados por la espera?
...Quiero celebrarte
con la orquesta de mi cuerpo,
instrumento de viento
con tu aliento,
que me hará nacer los gemidos,
música o sonido
que con tus manos
se volverá de cuerdas.
Mis curvas te darán la fiesta
que se merece tu sexo de poeta...
Anoche he llegado a casa
y la cama permanece vacía.
Han quedado mis labios ansiosos,
mi puerta abierta,
el caudal desbocado,
mi Musa hambrienta.
Abre tu boca, y pronúnciame
desgráname letra a letra,
que sólo en tus labios soy
y no en los nombres.