Troto
Pablo Romero Parada
La inmensa mayoría de la poesía es una gilipollez. Para disfrutar no
hay como una excursión por el bosque, una escalada por tus piernas o
que el descampado en el que tenías pensado cojer aquella noche resultase ser
un maldito campamento gitano. Y que acabes en pelotas tratando de sacar el coche
de allí mientras un montón de hijos de puta te gritan cosas como: “¡FUERA DE
AQUÍ JODER!” o “¡AQUÍ NO SE PUEDE ESTAR!” o “¡VEN PARA ACÁ, NO
HUYAS!”.
Creo que en el Japón del 1945 hacían chistes de mariquitas con Edgar Allan Poe y
que Edgar Allan Poe estaba tan jodido que decidió matarse cien años atrás.
Ojalá hubiera tenido las pelotas de enfrentarme a esos malditos gitanos o a esos jodidos japos con la
posteridad de Unamuno cuando le dijo a Millán-Astray: “ganaréis pero no convenceréis”. Ese año
Unamuno mordió el polvo. Y yo todavía sigo supurando pus por donde aquel gitano
decidió rajarme.
hay como una excursión por el bosque, una escalada por tus piernas o
que el descampado en el que tenías pensado cojer aquella noche resultase ser
un maldito campamento gitano. Y que acabes en pelotas tratando de sacar el coche
de allí mientras un montón de hijos de puta te gritan cosas como: “¡FUERA DE
AQUÍ JODER!” o “¡AQUÍ NO SE PUEDE ESTAR!” o “¡VEN PARA ACÁ, NO
HUYAS!”.
Creo que en el Japón del 1945 hacían chistes de mariquitas con Edgar Allan Poe y
que Edgar Allan Poe estaba tan jodido que decidió matarse cien años atrás.
Ojalá hubiera tenido las pelotas de enfrentarme a esos malditos gitanos o a esos jodidos japos con la
posteridad de Unamuno cuando le dijo a Millán-Astray: “ganaréis pero no convenceréis”. Ese año
Unamuno mordió el polvo. Y yo todavía sigo supurando pus por donde aquel gitano
decidió rajarme.
Última edición: