jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
publiqué mi primer libro de poemas
"huracanes de pasión desbordada"
-edición de lujo, cubierta en filigrana-
a finales de 1979, ya con 33 años
300 copias que -quitando 5 que mi madre compró
para regalárselos a sus amigas-
terminaron siendo pasto de las librerías de saldo,
devastador experiencia de cuyos estragos
no pude recuperarme en años;
procesé mi fracaso dictaminando
-apoyado sólo en la propia intuición-
que la gente y el mundo no se hallaban preparados todavía
para afrontar las feas verdades que un maldito como yo
tenía para restregarles en la puta cara
"dentro de 50 años se pelearán por mis libros
y lamentarán no haberse hecho con un ejemplar
de esta primera edición, ya inencontrable"
y me tiré los siguientes 20 años tratando de restañar mi orgullo herido
con alcohol, drogas y el cariño sincero de las putas de guadalajara
en el 99 rompí mi autoimpuesto silencio poético
publicando "mareas furibundas del deseo"
con tirada de 1000 ejemplares bellamente encuadernados
de los que 990 terminaron sirviendo
para empaquetar filetes de pescado
en la cadena de pescaderías de un primo del editor,
y los restantes 10 en la parte superior
del ropero de mi madre, donde permanecieron
varios años hasta desintegrarse por la polilla;
me dolió profundamente, como es natural
el rechazo y la indiferencia de mi generación
su incapacidad para reconocer la genialidad,
su óptica borreguil que le hacía rechazar en bloque
todo aquello que supusiera un ataque a lo establecido;
pero en mi fuero interno me hacía fuerte la idea
de que al ser un poeta maldito, aquel fracaso no era
sino la señal de mi grandeza, un estandarte para acreditar
ante los futuros tiempos mi condición de precursor;
"dentro de 50 años se arrancarán los cabellos a puñados
cuando los pocos ejemplares sobrevivientes
de las primeras ediciones de mis obras
rompan todos los récords en las casas de subasta"
y seguí hundido 15 años más en la espiral autodestructiva del sexo, las drogas y alcohol
mi tercer libro, "tornados apocalípticos de sensualidad"
fue puesto a la venta al público en el verano del 2015
con velada de lanzamiento en librería bukowski
amenizada con la actuación de un trío de jazz
y una poeta anoréxica recién salida del psiquiátrico
-había estado recluida seis meses luego de intentar suicidarse-
que leyó dos de mis poemas al micrófono
logrando que no se le entendiera ni una puta palabra;
el saldo final de la celebración
fue de 152 canapés y 276 copas de vino francés servidos
un ejemplar del último bestseller de dan brown robado
la poeta anoréxica desmayada en el baño luego de vomitar el medio canapé que había ingerido
los del trío de jazz medio borrachos tocando corridos de los tigres del norte
y dos unidades vendidas de mis tornados apocalípticos;
el resto de los 1500 ejemplares de la edición
estuvo siendo obsequiado, ejemplar por ejemplar
en la compra de "cualquier libro que te lleves"
a lo largo de los siguientes meses por la librería;
aquel nuevo fracaso, obviamente
no fue tan fácil de digerir a mis casi 70 años:
además tenía cirrosis avanzada y enfisema
un maldito tumor en la próstata y estreñimiento crónico
sufría dos o tres episodios de fobia social por semana
y la pensión por viudez de mi madre
-mi única fuente de ingresos durante los pasados 40 años-
había sido revocada al morir ella un año antes;
"quizás ya sea hora de ahorcarme y dejar de andar haciéndole al pendejo"
mi cuarto libro de poemas -un pequeño volumen
compuesto por un puñado de poemas descartados,
que vegetaban dentro de una vieja libreta arrumbada en un cajón-
fue publicado con el horrible título de "fogonazos indómitos de voluptuosidad",
en una primera edición de 5000 unidades lanzada a principios del 2017
que se agotó a la semana de ser puesta a la venta;
actualmente se está preparando una segunda edición de la obra
-en papel reciclado, para abaratar los costos-
que constará de medio millón de ejemplares
si vienes a verme al cementerio, te puedo firmar un puto autógrafo
.
"huracanes de pasión desbordada"
-edición de lujo, cubierta en filigrana-
a finales de 1979, ya con 33 años
300 copias que -quitando 5 que mi madre compró
para regalárselos a sus amigas-
terminaron siendo pasto de las librerías de saldo,
devastador experiencia de cuyos estragos
no pude recuperarme en años;
procesé mi fracaso dictaminando
-apoyado sólo en la propia intuición-
que la gente y el mundo no se hallaban preparados todavía
para afrontar las feas verdades que un maldito como yo
tenía para restregarles en la puta cara
"dentro de 50 años se pelearán por mis libros
y lamentarán no haberse hecho con un ejemplar
de esta primera edición, ya inencontrable"
y me tiré los siguientes 20 años tratando de restañar mi orgullo herido
con alcohol, drogas y el cariño sincero de las putas de guadalajara
en el 99 rompí mi autoimpuesto silencio poético
publicando "mareas furibundas del deseo"
con tirada de 1000 ejemplares bellamente encuadernados
de los que 990 terminaron sirviendo
para empaquetar filetes de pescado
en la cadena de pescaderías de un primo del editor,
y los restantes 10 en la parte superior
del ropero de mi madre, donde permanecieron
varios años hasta desintegrarse por la polilla;
me dolió profundamente, como es natural
el rechazo y la indiferencia de mi generación
su incapacidad para reconocer la genialidad,
su óptica borreguil que le hacía rechazar en bloque
todo aquello que supusiera un ataque a lo establecido;
pero en mi fuero interno me hacía fuerte la idea
de que al ser un poeta maldito, aquel fracaso no era
sino la señal de mi grandeza, un estandarte para acreditar
ante los futuros tiempos mi condición de precursor;
"dentro de 50 años se arrancarán los cabellos a puñados
cuando los pocos ejemplares sobrevivientes
de las primeras ediciones de mis obras
rompan todos los récords en las casas de subasta"
y seguí hundido 15 años más en la espiral autodestructiva del sexo, las drogas y alcohol
mi tercer libro, "tornados apocalípticos de sensualidad"
fue puesto a la venta al público en el verano del 2015
con velada de lanzamiento en librería bukowski
amenizada con la actuación de un trío de jazz
y una poeta anoréxica recién salida del psiquiátrico
-había estado recluida seis meses luego de intentar suicidarse-
que leyó dos de mis poemas al micrófono
logrando que no se le entendiera ni una puta palabra;
el saldo final de la celebración
fue de 152 canapés y 276 copas de vino francés servidos
un ejemplar del último bestseller de dan brown robado
la poeta anoréxica desmayada en el baño luego de vomitar el medio canapé que había ingerido
los del trío de jazz medio borrachos tocando corridos de los tigres del norte
y dos unidades vendidas de mis tornados apocalípticos;
el resto de los 1500 ejemplares de la edición
estuvo siendo obsequiado, ejemplar por ejemplar
en la compra de "cualquier libro que te lleves"
a lo largo de los siguientes meses por la librería;
aquel nuevo fracaso, obviamente
no fue tan fácil de digerir a mis casi 70 años:
además tenía cirrosis avanzada y enfisema
un maldito tumor en la próstata y estreñimiento crónico
sufría dos o tres episodios de fobia social por semana
y la pensión por viudez de mi madre
-mi única fuente de ingresos durante los pasados 40 años-
había sido revocada al morir ella un año antes;
"quizás ya sea hora de ahorcarme y dejar de andar haciéndole al pendejo"
mi cuarto libro de poemas -un pequeño volumen
compuesto por un puñado de poemas descartados,
que vegetaban dentro de una vieja libreta arrumbada en un cajón-
fue publicado con el horrible título de "fogonazos indómitos de voluptuosidad",
en una primera edición de 5000 unidades lanzada a principios del 2017
que se agotó a la semana de ser puesta a la venta;
actualmente se está preparando una segunda edición de la obra
-en papel reciclado, para abaratar los costos-
que constará de medio millón de ejemplares
si vienes a verme al cementerio, te puedo firmar un puto autógrafo
.