cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Jugaste a la entrega que fue tu cuerpo
y entre cuervos ladinos se pusieron a festejar
¡gran banquete! Un festín de carnes, las tuyas
y en ofrenda de sangre, tu dolor les sirvió para celebrar.
Entregada toda a tus instintos;
lloro la inocencia y la castidad,
fue el placer tu meta y no cesaste
hasta tu logro poder alcanzar.
En gran debate está el amor y el odio
por sucesos que no se pueden remediar;
fue tu culpa y ahora imploras
que el tiempo pase para olvidar.
Sobre un vasto campo de anaqueles muertos
se arrastra una pena que lastima
cual caracola va y se anida
en la vergüenza de su propio cuerpo.
La vida en segundos siente que se litiga;
por dar amor, el alma sola se calcina
pues perdiste lo más puro;
cuando un cobarde jugó con tu corazón.
y entre cuervos ladinos se pusieron a festejar
¡gran banquete! Un festín de carnes, las tuyas
y en ofrenda de sangre, tu dolor les sirvió para celebrar.
Entregada toda a tus instintos;
lloro la inocencia y la castidad,
fue el placer tu meta y no cesaste
hasta tu logro poder alcanzar.
En gran debate está el amor y el odio
por sucesos que no se pueden remediar;
fue tu culpa y ahora imploras
que el tiempo pase para olvidar.
Sobre un vasto campo de anaqueles muertos
se arrastra una pena que lastima
cual caracola va y se anida
en la vergüenza de su propio cuerpo.
La vida en segundos siente que se litiga;
por dar amor, el alma sola se calcina
pues perdiste lo más puro;
cuando un cobarde jugó con tu corazón.