¡Oh!mi tímido y reluciente Amor,envuelto en negro velo de translúcido vapor honorable al santo pudor y al elocuente recato,eres un beso de frágil llamarada azulada que se posa solemne sobre mi alado corazón que huele a santurrona mirra.Ante ti,pierdo los estribos y no puedo más que postrarme ante tu nimbo sagrado de floreada azucena.Para que me perdones por los graves pecados que puedan colgar de mi ancho espíritu.Sólo así,seré digno de mirar con mis negros ojos de azabache a tus perlados encantos de zafiro que esconde tu pecho inmaculado de joven virgen;cuyo nombre se repite como un beatífico eco en las alturas de un firmamento que ya está a las puertas del primaveral capullo en flor.Sé que serás mía en un futuro incierto de escarpado cielo,recortado por una sierra morena y pavorosa para los cobardes.Pero no para mí,que ya he hecho el fehaciente juramento de besarte sin parar en tu boca broncínea durante toda una eternidad.