Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tiene estampa de gitana,
sus ojos , son noches negras,
andares de soberana,
de cobre, sus carnes prietas.
Pero tiene el corazón,
cerrado con fuertes rejas.
Dicen que rondan amores
de noche y día en su puerta
Pero un indomable perro
ladra palabras de guerras.
Que le van pudriendo el alma
y en sus entrañas se adentra
¿Qué le nubla la razón?
¿Qué le causa tanta pena?
¿Y por qué sus negros ojos
pintan ojeras violetas?
Son las cuentas de un rosario
letanías de alcahuetas
ecos turbios de plegarias
y cuchicheo de viejas.
Historia que van contando
de navajas y reyertas,
por celos y por engaños,
entre dudas y certezas.
Cómo flecos de mantones
se fue enredando en sus penas
y fue dejando su vida
atada con cien cadenas
Pasaron de boca en boca
y como navajas entran
E hirieron con filos agrios
los umbrales de su puerta.
Soledad baldía en vida
llena de penas tan negras
que borraron de su rostro
la sonrisa dulce y fresca.
Historias que le carcomen
de los pies a la cabeza.
Donde en los tiempos de amor
vistió de azahar y seda.
Más nadie debe saber
las razones de sus penas.
que el sepulcro de sus labios
sellados por siempre quedan.
Ya no importa lo que digan,
cuando con él se pasea
por las calles de su barrio.
Donde la tuvieron presa.
Que si le dobla la edad...
Que es un niño al lado de ella...
Que si “salió” de la cárcel...
Su nombre tatuado enseña...
¿Por qué tiene que esconder
bajo un moño su melena?
Se ha calzado sus tacones,
vestido de flores lleva
La Juana va presumiendo
y su alegría la expresa
Con jazmines en su pelo ,
con andares de princesa.
Asomar a las ventanas
que La Juana no está muerta
que se ha cansado de todos
de esas lenguas indiscretas
Que las vecindonas hablen ,
ya se acabó su condena
Sus ventanas y visillos
dejaron de llorar penas.
sus ojos , son noches negras,
andares de soberana,
de cobre, sus carnes prietas.
Pero tiene el corazón,
cerrado con fuertes rejas.
Dicen que rondan amores
de noche y día en su puerta
Pero un indomable perro
ladra palabras de guerras.
Que le van pudriendo el alma
y en sus entrañas se adentra
¿Qué le nubla la razón?
¿Qué le causa tanta pena?
¿Y por qué sus negros ojos
pintan ojeras violetas?
Son las cuentas de un rosario
letanías de alcahuetas
ecos turbios de plegarias
y cuchicheo de viejas.
Historia que van contando
de navajas y reyertas,
por celos y por engaños,
entre dudas y certezas.
Cómo flecos de mantones
se fue enredando en sus penas
y fue dejando su vida
atada con cien cadenas
Pasaron de boca en boca
y como navajas entran
E hirieron con filos agrios
los umbrales de su puerta.
Soledad baldía en vida
llena de penas tan negras
que borraron de su rostro
la sonrisa dulce y fresca.
Historias que le carcomen
de los pies a la cabeza.
Donde en los tiempos de amor
vistió de azahar y seda.
Más nadie debe saber
las razones de sus penas.
que el sepulcro de sus labios
sellados por siempre quedan.
Ya no importa lo que digan,
cuando con él se pasea
por las calles de su barrio.
Donde la tuvieron presa.
Que si le dobla la edad...
Que es un niño al lado de ella...
Que si “salió” de la cárcel...
Su nombre tatuado enseña...
¿Por qué tiene que esconder
bajo un moño su melena?
Se ha calzado sus tacones,
vestido de flores lleva
La Juana va presumiendo
y su alegría la expresa
Con jazmines en su pelo ,
con andares de princesa.
Asomar a las ventanas
que La Juana no está muerta
que se ha cansado de todos
de esas lenguas indiscretas
Que las vecindonas hablen ,
ya se acabó su condena
Sus ventanas y visillos
dejaron de llorar penas.
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