Déjame buscarte por donde se conocen dos cuerpos.
En la inmensidad de los silencios rompemos nuestras sombras
con el parpadeo ínfimo de unas sonrisas como faros.
Todavía he de construir la mano que te descubra
hasta el comienzo de tus raíces para que no me faltes
ni un segundo en este acueducto de luces.
A veces;
he creído encontrarte en los labios del viento que llega del suroeste.
Pero tú no te consideras mía,
y yo sólo quiero buscarte a pesar de la lentitud de los pasos.
Eres quizás una fantasía,
eres un disturbio en mis horas muertas por alfileres humildes,
centro de mi murmullo interior por donde se agitan los caballos.
A duras penas amaneces reflejada en los espejos.
Y es en este trance que tejo hilos de colores para sostener lo insostenible,
y no morderme.
De la vida que en ti se desenvuelve...
un insecto soy en tu fortaleza con esta abundancia que empuja mi deseo
para estrecharnos el latido y comprimirnos el aliento.
Preciosura de poema compañero.
Felicidades poeta
Un abrazo y feliz noche