Lunaticoco
Poeta recién llegado
Sin ver la luz del sol ni las estrellas
que iluminan el cielo con su brillo,
sus ojos se han quedado sin destello
y solo ven el negro del abismo.
Sin hablar de sus sueños ni sus miedos
que guardan en su pecho con sigilo,
su lengua se ha cortado con un cuchillo
y solo escupe sangre y desconsuelo.
Sin sentir el calor de un abrazo
que alivie su dolor con su cariño,
su corazón se ha roto en mil pedazos
y solo llora pus y desatino.
Sin saciar el hambre que lo consume
que devora sus entrañas con hastío,
su estómago se ha llenado de gusanos
y solo vomita carne y desvarío.
Sin escapar del fuego que lo abrasa
que inflama sus pulmones con delirio,
su alma se ha vendido al diablo
y solo arde en el infierno de su destino.
que iluminan el cielo con su brillo,
sus ojos se han quedado sin destello
y solo ven el negro del abismo.
Sin hablar de sus sueños ni sus miedos
que guardan en su pecho con sigilo,
su lengua se ha cortado con un cuchillo
y solo escupe sangre y desconsuelo.
Sin sentir el calor de un abrazo
que alivie su dolor con su cariño,
su corazón se ha roto en mil pedazos
y solo llora pus y desatino.
Sin saciar el hambre que lo consume
que devora sus entrañas con hastío,
su estómago se ha llenado de gusanos
y solo vomita carne y desvarío.
Sin escapar del fuego que lo abrasa
que inflama sus pulmones con delirio,
su alma se ha vendido al diablo
y solo arde en el infierno de su destino.