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La leyenda del corazón de Martín Tinajero- octavas

jmacgar

Poeta veterano en el portal

El corazón de miel de Martín Tinajero

De lo que sucedió en aquellos días
sea usted, Fray Simón, el escribano
pues yo he de relatar las agonías
ocurridas al ínclito ecijano,
alma de Dios, de múltiples valías,
hombre bueno y también un buen cristiano;
lo que le contaré no es nimia cosa,
es una historia harto prodigiosa.

Yo estuve allí, le acompañé en el viaje,
en la búsqueda infértil de El Dorado
traspasando espesuras de follaje,
abriendo un paso angosto, enmarañado,
por aquella verdura tan salvaje
en donde todos hemos peligrado;
escuche usted, Fray Pedro, decir quiero
que estuve con Martín el Tinajero.

Era al correr del año mil quinientos
y treinta y seis, señor, de nuestra Era,
cuando en medio de lluvias y de vientos
más de cuarenta hombres en hilera
con gran dificultad y pasos lentos
de continuar buscábamos manera;
enfermaron de grave muchos hombres,
y de los muertos no recuerdo nombres.

Mas de esa mortandad, más de veintiuno,
con la que se mermó nuestra cuadrilla
quisiera hacer mención de solo uno
y es aquel que murió con maravilla;
yo le hablo de Martín del que ninguno
podría hablarle mal pues su alma brilla,
y aunque corrió su vida fatal suerte
un enorme prodigio fue su muerte.

Donde un hoyo de lluvias lo enterramos
y seguimos buscando provisiones
hasta que el capitán dijo ¡volvamos!
que alejados y en tales condiciones
podría ser que en estas nos perdamos
y el regreso nos deje hechos jirones.
Y es que entre la ida y el regreso
mucho tiempo pasó, quizá en exceso.

Y fue en la vuelta que pudimos ver
el lugar en que fueron sepultados
los restos de Martín. Hais de creer
que lo que vimos todos asombrados,
y lo que nuestro olfato pudo oler
entre intensos olores aromados,
fue un numeroso enjambre, todo entero,
libando el corazón del Tinajero.

Así escribillo, tal como os lo cuento,
pues este testimonio es cierto y fiel:
cuando llegamos al lugar, no miento,
era su corazón de pura miel.
Turbadora emoción es la que siento
al recordar al compañero aquel
de corazón tan dulce y especial
que hicieron de él abejas un panal.

----------------------


Nota aclaratoria:


Estas octavas están basadas en un hermoso cuento que a su vez se basa en una bella leyenda y que pueden leer aquí:
http://letralia.com/115/letras03.htm
Así mismo recopilé otras informaciones obtenidas en la red sobre esta leyenda entre las cuales destaco a Fray Pedro Simón – (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las indias occidentales - Tomo I. Capítulo XVIII)
Todo este interés me vino dado tras leer el excelente poema de Aquiles Nazoa que lleva por título “Mi credo” en donde cita a Martín Tinajero en este verso:
“y creo en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinjero."

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Última edición:
El corazón de miel de Martín Tinajero

De lo que sucedió en aquellos días
sea usted, Fray Simón, el escribano
pues yo he de relatar las agonías
ocurridas al ínclito ecijano,
alma de Dios, de múltiples valías,
hombre bueno y también un buen cristiano;
lo que le contaré no es nimia cosa,
es una historia harto prodigiosa.

Yo estuve allí, le acompañé en el viaje,
en la búsqueda infértil de El Dorado
traspasando espesuras de follaje,
abriendo un paso angosto, enmarañado,
por aquella verdura tan salvaje
en donde todos hemos peligrado;
escuche usted, Fray Pedro, decir quiero
que estuve con Martín el Tinajero.

Era al correr del año mil quinïentos
y treinta y seis, señor, de nuestra Era,
cuando en medio de lluvias y de vientos
más de cuarenta hombres en hilera
con gran dificultad y pasos lentos
de continuar buscábamos manera;
enfermaron de grave muchos hombres,
y de los muertos no recuerdo nombres.

Mas de esa mortandad, más de veintiuno,
con la que se mermó nuestra cuadrilla
quisiera hacer mención de solo uno
y es aquel que murió con maravilla;
yo le hablo de Martín del que ninguno
podría hablarle mal pues su alma brilla,
y aunque corrió su vida fatal suerte
un enorme prodigio fue su muerte.

En hoyo hecho por lluvias lo enterramos
y seguimos buscando provisiones
hasta que el capitán dijo ¡volvamos!
que alejados y en tales condiciones
podría ser que en estas nos perdamos
y el regreso nos deje hechos jirones.
Y es que entre la ida y el regreso
mucho tiempo pasó, quizá en exceso.

Y fue en la vuelta que pudimos ver
el lugar en que fueron sepultados
los restos de Martín. Hais de creer,
que lo que vimos todos asombrados,
y lo que nuestro olfato pudo oler
entre intensos olores aromados
fue un numeroso enjambre, todo entero,
libando el corazón del Tinajero.

Escribillo tal como lo cuento,
pues este testimonio es cierto y fiel:
cuando llegamos al lugar, no miento,
era su corazón de pura miel.
Turbadora emoción es la que siento
al recordar al compañero aquel
de corazón tan dulce y especial
que hicieron de él abejas un panal.

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Nota aclaratoria:


Estas octavas están basadas en un hermoso cuento que a su vez se basa en una bella leyenda y que pueden leer aquí:
http://letralia.com/115/letras03.htm
Así mismo recopilé otras informaciones obtenidas en la red sobre esta leyenda entre las cuales destaco a Fray Pedro Simón – (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las indias occidentales - Tomo I. Capítulo XVIII)
Todo este interés me vino dado tras leer el excelente poema de Aquiles Nazoa que lleva por título “Mi credo” en donde cita a Martín Tinajero en este verso:
“y creo en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinjero."

------------------------------
De mañana, querido compañero,
lo hallo en esta historia, su porfía,
la dulce mutación del Tinajero
contárnosla con hábil gallardía,
y haciéndolo en octavas, ¡cual primero!,
hermoso el ramillete poesía.
Me avengo en esta más sencilla y digo:
¡alegre fue el hallazgo, buen amigo!
Con afectos va un abrazo,
Salva.
 
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El corazón de miel de Martín Tinajero

De lo que sucedió en aquellos días
sea usted, Fray Simón, el escribano
pues yo he de relatar las agonías
ocurridas al ínclito ecijano,
alma de Dios, de múltiples valías,
hombre bueno y también un buen cristiano;
lo que le contaré no es nimia cosa,
es una historia harto prodigiosa.

Yo estuve allí, le acompañé en el viaje,
en la búsqueda infértil de El Dorado
traspasando espesuras de follaje,
abriendo un paso angosto, enmarañado,
por aquella verdura tan salvaje
en donde todos hemos peligrado;
escuche usted, Fray Pedro, decir quiero
que estuve con Martín el Tinajero.

Era al correr del año mil quinïentos
y treinta y seis, señor, de nuestra Era,
cuando en medio de lluvias y de vientos
más de cuarenta hombres en hilera
con gran dificultad y pasos lentos
de continuar buscábamos manera;
enfermaron de grave muchos hombres,
y de los muertos no recuerdo nombres.

Mas de esa mortandad, más de veintiuno,
con la que se mermó nuestra cuadrilla
quisiera hacer mención de solo uno
y es aquel que murió con maravilla;
yo le hablo de Martín del que ninguno
podría hablarle mal pues su alma brilla,
y aunque corrió su vida fatal suerte
un enorme prodigio fue su muerte.

En hoyo hecho por lluvias lo enterramos
y seguimos buscando provisiones
hasta que el capitán dijo ¡volvamos!
que alejados y en tales condiciones
podría ser que en estas nos perdamos
y el regreso nos deje hechos jirones.
Y es que entre la ida y el regreso
mucho tiempo pasó, quizá en exceso.

Y fue en la vuelta que pudimos ver
el lugar en que fueron sepultados
los restos de Martín. Hais de creer,
que lo que vimos todos asombrados,
y lo que nuestro olfato pudo oler
entre intensos olores aromados
fue un numeroso enjambre, todo entero,
libando el corazón del Tinajero.

Escribillo tal como lo cuento,
pues este testimonio es cierto y fiel:
cuando llegamos al lugar, no miento,
era su corazón de pura miel.
Turbadora emoción es la que siento
al recordar al compañero aquel
de corazón tan dulce y especial
que hicieron de él abejas un panal.

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Nota aclaratoria:


Estas octavas están basadas en un hermoso cuento que a su vez se basa en una bella leyenda y que pueden leer aquí:
http://letralia.com/115/letras03.htm
Así mismo recopilé otras informaciones obtenidas en la red sobre esta leyenda entre las cuales destaco a Fray Pedro Simón – (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las indias occidentales - Tomo I. Capítulo XVIII)
Todo este interés me vino dado tras leer el excelente poema de Aquiles Nazoa que lleva por título “Mi credo” en donde cita a Martín Tinajero en este verso:
“y creo en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinjero."

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Que maravilla cuentas, compañero, del dulce corazón del Tinajero.
Monumental obra a la gesta de los argonautas españoles.
Unas bien construidas octavas en forma y contenido.
Castro.
 
El corazón de miel de Martín Tinajero

De lo que sucedió en aquellos días
sea usted, Fray Simón, el escribano
pues yo he de relatar las agonías
ocurridas al ínclito ecijano,
alma de Dios, de múltiples valías,
hombre bueno y también un buen cristiano;
lo que le contaré no es nimia cosa,
es una historia harto prodigiosa.

Yo estuve allí, le acompañé en el viaje,
en la búsqueda infértil de El Dorado
traspasando espesuras de follaje,
abriendo un paso angosto, enmarañado,
por aquella verdura tan salvaje
en donde todos hemos peligrado;
escuche usted, Fray Pedro, decir quiero
que estuve con Martín el Tinajero.

Era al correr del año mil quinïentos
y treinta y seis, señor, de nuestra Era,
cuando en medio de lluvias y de vientos
más de cuarenta hombres en hilera
con gran dificultad y pasos lentos
de continuar buscábamos manera;
enfermaron de grave muchos hombres,
y de los muertos no recuerdo nombres.

Mas de esa mortandad, más de veintiuno,
con la que se mermó nuestra cuadrilla
quisiera hacer mención de solo uno
y es aquel que murió con maravilla;
yo le hablo de Martín del que ninguno
podría hablarle mal pues su alma brilla,
y aunque corrió su vida fatal suerte
un enorme prodigio fue su muerte.

En hoyo hecho por lluvias lo enterramos
y seguimos buscando provisiones
hasta que el capitán dijo ¡volvamos!
que alejados y en tales condiciones
podría ser que en estas nos perdamos
y el regreso nos deje hechos jirones.
Y es que entre la ida y el regreso
mucho tiempo pasó, quizá en exceso.

Y fue en la vuelta que pudimos ver
el lugar en que fueron sepultados
los restos de Martín. Hais de creer,
que lo que vimos todos asombrados,
y lo que nuestro olfato pudo oler
entre intensos olores aromados
fue un numeroso enjambre, todo entero,
libando el corazón del Tinajero.

Así escribillo, tal como os lo cuento,
pues este testimonio es cierto y fiel:
cuando llegamos al lugar, no miento,
era su corazón de pura miel.
Turbadora emoción es la que siento
al recordar al compañero aquel
de corazón tan dulce y especial
que hicieron de él abejas un panal.

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Nota aclaratoria:


Estas octavas están basadas en un hermoso cuento que a su vez se basa en una bella leyenda y que pueden leer aquí:
http://letralia.com/115/letras03.htm
Así mismo recopilé otras informaciones obtenidas en la red sobre esta leyenda entre las cuales destaco a Fray Pedro Simón – (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las indias occidentales - Tomo I. Capítulo XVIII)
Todo este interés me vino dado tras leer el excelente poema de Aquiles Nazoa que lleva por título “Mi credo” en donde cita a Martín Tinajero en este verso:
“y creo en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinjero."

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Es imperioso que se lea primeramente la referencia que dejas al final para darle cabida al entendimiento de estas octavas.

Voy a confesar que no tenía conocimiento del relato, mucho menos de la leyenda de Martín Tinajero, a pesar que existe un poema que pertenece al escritor venezolano: Aquiles Nazoa. Por lo que pude leer, en el relato, la leyenda se desarrolla en los confines de Coro, provincia ubicada al nor-oeste de Venezuela, en la que se nos presenta los inicios de las fundaciones de estos pueblos allá por los año 1.500. La leyenda, es maravillosa, pero no menos tus octavas que captan en esencia ese momento en que se inicia el suceso fabulesco, donde se magnifica el carácter de un individuo por sus dotes de nobleza, altruismo y honestidad. Estas nuevas historias, con la llegada de los conquistadores hispanos, engrosaron aún más, el material literario de nuestras tierras americanas que permitieron fundar un enfoque novísimo para nuestras letras en conjunto.
 
El corazón de miel de Martín Tinajero

De lo que sucedió en aquellos días
sea usted, Fray Simón, el escribano
pues yo he de relatar las agonías
ocurridas al ínclito ecijano,
alma de Dios, de múltiples valías,
hombre bueno y también un buen cristiano;
lo que le contaré no es nimia cosa,
es una historia harto prodigiosa.

Yo estuve allí, le acompañé en el viaje,
en la búsqueda infértil de El Dorado
traspasando espesuras de follaje,
abriendo un paso angosto, enmarañado,
por aquella verdura tan salvaje
en donde todos hemos peligrado;
escuche usted, Fray Pedro, decir quiero
que estuve con Martín el Tinajero.

Era al correr del año mil quinïentos
y treinta y seis, señor, de nuestra Era,
cuando en medio de lluvias y de vientos
más de cuarenta hombres en hilera
con gran dificultad y pasos lentos
de continuar buscábamos manera;
enfermaron de grave muchos hombres,
y de los muertos no recuerdo nombres.

Mas de esa mortandad, más de veintiuno,
con la que se mermó nuestra cuadrilla
quisiera hacer mención de solo uno
y es aquel que murió con maravilla;
yo le hablo de Martín del que ninguno
podría hablarle mal pues su alma brilla,
y aunque corrió su vida fatal suerte
un enorme prodigio fue su muerte.

En hoyo hecho por lluvias lo enterramos
y seguimos buscando provisiones
hasta que el capitán dijo ¡volvamos!
que alejados y en tales condiciones
podría ser que en estas nos perdamos
y el regreso nos deje hechos jirones.
Y es que entre la ida y el regreso
mucho tiempo pasó, quizá en exceso.

Y fue en la vuelta que pudimos ver
el lugar en que fueron sepultados
los restos de Martín. Hais de creer,
que lo que vimos todos asombrados,
y lo que nuestro olfato pudo oler
entre intensos olores aromados
fue un numeroso enjambre, todo entero,
libando el corazón del Tinajero.

Así escribillo, tal como os lo cuento,
pues este testimonio es cierto y fiel:
cuando llegamos al lugar, no miento,
era su corazón de pura miel.
Turbadora emoción es la que siento
al recordar al compañero aquel
de corazón tan dulce y especial
que hicieron de él abejas un panal.

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Nota aclaratoria:


Estas octavas están basadas en un hermoso cuento que a su vez se basa en una bella leyenda y que pueden leer aquí:
http://letralia.com/115/letras03.htm
Así mismo recopilé otras informaciones obtenidas en la red sobre esta leyenda entre las cuales destaco a Fray Pedro Simón – (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las indias occidentales - Tomo I. Capítulo XVIII)
Todo este interés me vino dado tras leer el excelente poema de Aquiles Nazoa que lleva por título “Mi credo” en donde cita a Martín Tinajero en este verso:
“y creo en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinjero."

------------------------------
Mis aplausos, tanto por las octavas en sí mismas, excelentes en sus ritmos todos, como por la forma tan magnífica con la que trasladas a esas estrofas la leyenda de Martín Tinajero. Ya sabes que me gusta la Historia, mas no conocía esta leyenda; me he informado bien, y te digo que mejor y con mayor habilidad no se podían haber escrito esas octavas para llevar al lector un pedacito de historia aderezada con la leyenda que le acompaña. Mi felicitación, chapeau, te quedaron de lujo.

Dicho eso deseo advertir sobre dos cuestiones:

a) ""Era al correr del año mil quinientos"". Creo que te despistaste al colocar la crema que indica diéresis sobre la "i", pues es, justamente, sin diéresis, que el verso cuenta con 11 sílabas métricas. Si hacemos diéresis tendría 12 sílabas métricas.

b) ""En hoyo hecho por lluvias lo enterramos"". Mi oído me dicta que la sinalefa ""ho/YOHE/cho"" no es procedente, y eso, al margen de que las normas sobre sinalefas apunten en la misma dirección..., es que mi oído siente que es forzada, y me suena mal.
Esto, lógicamente, es una apreciación personal, de particular criterio, y no pretendo tener la razón, pero estaba obligado a comunicártelo tanto por la amistad que nos une, como en aras de la buena crítica constructiva.

Y al margen de todo ello, eso es una pequeñez, de tan poca importancia, que para nada mengua ni en una millonésima de gramo, la enorme calidad, belleza, estética, riqueza, arte, y excelente poética que encierran esas octavas, por las cuales te doy mi enhorabuena.

Un enorme abrazo, querido Juan Ramón.
 
Gracias José por tus dos apuntes. En el primero tienes absoluta razón y esa crema ahí no era procedente de ninguna manera. Borrada queda. Con lo de la sinalefa sabes cuán subjetivo es esto de las sinalefas que tanto dependen del que declama el poema, bien en su cabeza o bien ante el público, y en el caso de un lector, pues del oído de cada cual; el propio Edelabarra comienza sus clases sobre hiatos y sinalefas con esta frase:

"Antes de entrar en tema, les diré que esta no es una ciencia exacta y que el intento de normalizar y encontrar reglas fijas en el tema de sinalefas y hiatos, es poco menos que imposible..."

A mí no me suena mal en el recitado ese verso pero en cualquier caso y en consideración a tu oído y a la amistad que nos une lo he cambiado por "donde un hoyo de lluvias lo enterramos" que creo que tampoco queda mal e incluso creo que gana.

Agradezco tu aplauso a estas octavas que su trabajo me dieron; la verdad es que desde que leí en el "Credo" de Aquiles Nazoa la referencia a las abejas en el corazón de Martín Tinajero me sedujo poderosamente el hecho.

Un abrazo.

Mis aplausos, tanto por las octavas en sí mismas, excelentes en sus ritmos todos, como por la forma tan magnífica con la que trasladas a esas estrofas la leyenda de Martín Tinajero. Ya sabes que me gusta la Historia, mas no conocía esta leyenda; me he informado bien, y te digo que mejor y con mayor habilidad no se podían haber escrito esas octavas para llevar al lector un pedacito de historia aderezada con la leyenda que le acompaña. Mi felicitación, chapeau, te quedaron de lujo.

Dicho eso deseo advertir sobre dos cuestiones:

a) ""Era al correr del año mil quinientos"". Creo que te despistaste al colocar la crema que indica diéresis sobre la "i", pues es, justamente, sin diéresis, que el verso cuenta con 11 sílabas métricas. Si hacemos diéresis tendría 12 sílabas métricas.

b) ""En hoyo hecho por lluvias lo enterramos"". Mi oído me dicta que la sinalefa ""ho/YOHE/cho"" no es procedente, y eso, al margen de que las normas sobre sinalefas apunten en la misma dirección..., es que mi oído siente que es forzada, y me suena mal.
Esto, lógicamente, es una apreciación personal, de particular criterio, y no pretendo tener la razón, pero estaba obligado a comunicártelo tanto por la amistad que nos une, como en aras de la buena crítica constructiva.

Y al margen de todo ello, eso es una pequeñez, de tan poca importancia, que para nada mengua ni en una millonésima de gramo, la enorme calidad, belleza, estética, riqueza, arte, y excelente poética que encierran esas octavas, por las cuales te doy mi enhorabuena.

Un enorme abrazo, querido Juan Ramón.
 
Gracias José por tus dos apuntes. En el primero tienes absoluta razón y esa crema ahí no era procedente de ninguna manera. Borrada queda. Con lo de la sinalefa sabes cuán subjetivo es esto de las sinalefas que tanto dependen del que declama el poema, bien en su cabeza o bien ante el público, y en el caso de un lector, pues del oído de cada cual; el propio Edelabarra comienza sus clases sobre hiatos y sinalefas con esta frase:

"Antes de entrar en tema, les diré que esta no es una ciencia exacta y que el intento de normalizar y encontrar reglas fijas en el tema de sinalefas y hiatos, es poco menos que imposible..."

A mí no me suena mal en el recitado ese verso pero en cualquier caso y en consideración a tu oído y a la amistad que nos une lo he cambiado por "donde un hoyo de lluvias lo enterramos" que creo que tampoco queda mal e incluso creo que gana.

Agradezco tu aplauso a estas octavas que su trabajo me dieron; la verdad es que desde que leí en el "Credo" de Aquiles Nazoa la referencia a las abejas en el corazón de Martín Tinajero me sedujo poderosamente el hecho.

Un abrazo.
Mucho mejor. sí, ahora ese verso acaricia mi oído, jajajajajajajaja. Gracias por considerar mis observaciones y tenerlas en cuenta.
Y tanto que debió darte trabajo esa composición...¡madre del amor hermoso!, es que me imagino a mí intentando hacer algo así y me hecho a sudar, jajajajajajaja. Es inconmensurable el trabajo que has hecho, amigo mío.
Y sí, esa imagen de las abejas en el corazón del héroe, es harto poética y bellamente sugestiva. Tienes mucha sensibilidad y buen olfato para descubrir motivos de honda sustancia poética. Esa es otra de tus virtudes.
Un abrazo de los rompedores, jaja.
 
Nada de sencilla, Salva; las octavas no son senscillas de hacer y te lo digo por experiencia, y esta que me has dejado te ha salido bordada.
No ha estado de más el que haya dilatado mi respuesta hasta hoy pues así te puedo remitir a mi intercambio de comentarios con José, que me hizo ver el error de una diéresis indebida que hice en "quinientos" y una sinalefa que al él le sonaba rara; a mí, aunque no me lo parecía tanto, me hizo cambiarla su comentario en honor a la amistad que nos une y porque por descontado sé que José es un extraordinarioa analista de lo que lee y comenta con mucho acierto.

Un abrazo.




De mañana, querido compañero,
lo hallo en esta historia, su porfía,
la dulce mutación del Tinajero
contárnosla con hábil gallardía,
y haciéndolo en octavas, ¡cual primero!,
hermoso el ramillete poesía.
Me avengo en esta más sencilla y digo:
¡alegre fue el hallazgo, buen amigo!
Con afectos va un abrazo,
Salva.
 
Hola. Gracias por ofrecernos estas octavas. La propia estrofa de la octava real es muy adecuada a la historia que quieres contar, pues originalmente eran estrofas de la épica. Y aquí estás narrando una fantástica historia de héroes. Además el elemento de las abejas (crucial en el desenlace de la historia y del poema) tiene un bonito gusto clásico. Saludos.
 
Que maravilla cuentas, compañero, del dulce corazón del Tinajero.
Monumental obra a la gesta de los argonautas españoles.
Unas bien construidas octavas en forma y contenido.
Castro.

Gracias Castro. La verdad es que en esta historia, además del componente mágico que lleva el relato hay también como una moraleja; alguien que es extraordinariamente bueno en vida, al morir deja un perfume que puede atraer a las abejas; los cristianos dicen que hay gente que muere "en olor de santidad", pues será eso...

Un abrazo, amigo.
 
Última edición:
Es imperioso que se lea primeramente la referencia que dejas al final para darle cabida al entendimiento de estas octavas.

Voy a confesar que no tenía conocimiento del relato, mucho menos de la leyenda de Martín Tinajero, a pesar que existe un poema que pertenece al escritor venezolano: Aquiles Nazoa. Por lo que pude leer, en el relato, la leyenda se desarrolla en los confines de Coro, provincia ubicada al nor-oeste de Venezuela, en la que se nos presenta los inicios de las fundaciones de estos pueblos allá por los año 1.500. La leyenda, es maravillosa, pero no menos tus octavas que captan en esencia ese momento en que se inicia el suceso fabulesco, donde se magnifica el carácter de un individuo por sus dotes de nobleza, altruismo y honestidad. Estas nuevas historias, con la llegada de los conquistadores hispanos, engrosaron aún más, el material literario de nuestras tierras americanas que permitieron fundar un enfoque novísimo para nuestras letras en conjunto.

Es cierto que para la mejor comprensión de la historia bueno es que se lea ese magnífico cuento que , basado en la leyenda, hizo Armando Quintero Laplume, Lucevelio, cuento que lei y que me gustó mucho, pero creo que, incluso sin necesidad de ello, se puede comprender algo de lo que la leyenda cuenta, pues yo intenté que el lector no se sintiese obligado a leer ese otro texto, sino tan solo que, si tenía interés por conocerlo, supiese a dónde ir.
Tú fíjate que el cuento de Quintero Laplume es también una recreación de la historia solamente (o nada más y nada menos), pero que lo que se conoce realmente de ella son los textos de la época (Siglo XIV) del frayle Simón al que menciono. A mí también me llevó a indagar sobre este asunto la lectura del poema de tu fenecido compatriota Aquiles Nazoa (Credo), en uno de cuyos versos se cita a Martín Tinajero y las abejas, cosa que me llamó poderosamente la atención.

Gracias por pasar y por tu comentario.

Saludos.
 
Que historia tan conmovedora y única y más redactada con tu personal estilo y la perfecta técnica de tus versos, aunque hay -uno-que le encuentro muy forzado en mi oído y está perfecto pero se rompe la eufonía al recitado....mas de esa mortandad más de veintiuno:
"fue más la mortandad de veintiuno" por ejemplo etc...,se repite dos veces -mas-más con distinto sentido claro, pero se repite, pienso que sobra uno y "veintiuno" según se lea esta palabra pero el sonido manda y dejando atrás las reglas métricas, a mi lectora me salen" 4 sílabas". "Yo le hablo de Martin del que ninguno": también veo el verso forzado por el pronombre -yo- .Le/hablo de M....a su musicalidad requiere una diéresis, recuerdo que se llama así, no estoy segura. Tus octavas son excepcionales,marga
El corazón de miel de Martín Tinajero

De lo que sucedió en aquellos días
sea usted, Fray Simón, el escribano
pues yo he de relatar las agonías
ocurridas al ínclito ecijano,
alma de Dios, de múltiples valías,
hombre bueno y también un buen cristiano;
lo que le contaré no es nimia cosa,
es una historia harto prodigiosa.

Yo estuve allí, le acompañé en el viaje,
en la búsqueda infértil de El Dorado
traspasando espesuras de follaje,
abriendo un paso angosto, enmarañado,
por aquella verdura tan salvaje
en donde todos hemos peligrado;
escuche usted, Fray Pedro, decir quiero
que estuve con Martín el Tinajero.

Era al correr del año mil quinientos
y treinta y seis, señor, de nuestra Era,
cuando en medio de lluvias y de vientos
más de cuarenta hombres en hilera
con gran dificultad y pasos lentos
de continuar buscábamos manera;
enfermaron de grave muchos hombres,
y de los muertos no recuerdo nombres.

Mas de esa mortandad, más de veintiuno,
con la que se mermó nuestra cuadrilla
quisiera hacer mención de solo uno
y es aquel que murió con maravilla;
yo le hablo de Martín del que ninguno
podría hablarle mal pues su alma brilla,
y aunque corrió su vida fatal suerte
un enorme prodigio fue su muerte.

Donde un hoyo de lluvias lo enterramos
y seguimos buscando provisiones
hasta que el capitán dijo ¡volvamos!
que alejados y en tales condiciones
podría ser que en estas nos perdamos
y el regreso nos deje hechos jirones.
Y es que entre la ida y el regreso
mucho tiempo pasó, quizá en exceso.

Y fue en la vuelta que pudimos ver
el lugar en que fueron sepultados
los restos de Martín. Hais de creer,
que lo que vimos todos asombrados,
y lo que nuestro olfato pudo oler
entre intensos olores aromados
fue un numeroso enjambre, todo entero,
libando el corazón del Tinajero.

Así escribillo, tal como os lo cuento,
pues este testimonio es cierto y fiel:
cuando llegamos al lugar, no miento,
era su corazón de pura miel.
Turbadora emoción es la que siento
al recordar al compañero aquel
de corazón tan dulce y especial
que hicieron de él abejas un panal.

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Nota aclaratoria:


Estas octavas están basadas en un hermoso cuento que a su vez se basa en una bella leyenda y que pueden leer aquí:
http://letralia.com/115/letras03.htm
Así mismo recopilé otras informaciones obtenidas en la red sobre esta leyenda entre las cuales destaco a Fray Pedro Simón – (Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las indias occidentales - Tomo I. Capítulo XVIII)
Todo este interés me vino dado tras leer el excelente poema de Aquiles Nazoa que lleva por título “Mi credo” en donde cita a Martín Tinajero en este verso:
“y creo en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinjero."

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Interesantes tus octavas, estimado Juan. Era una época esa de la conquista en que las verdaderas maravillas halladas en América se mezclaban con los mitos de manera extraña y fascinante. En este caso podría un simple error zoológico, el de confundir a la carroñera Vespula germanica con la doméstica Apis mellifera, haberse unido a la credulidad de los colonizadores para dar lugar a la leyenda. ¿Cuántos milagros podrían tener explicaciones semejantes?

abrazo
J.
 
Interesantes tus octavas, estimado Juan. Era una época esa de la conquista en que las verdaderas maravillas halladas en América se mezclaban con los mitos de manera extraña y fascinante. En este caso podría un simple error zoológico, el de confundir a la carroñera Vespula germanica con la doméstica Apis mellifera, haberse unido a la credulidad de los colonizadores para dar lugar a la leyenda. ¿Cuántos milagros podrían tener explicaciones semejantes?

abrazo
J.

Desconocía esa variedad de avispa carroñera, Jorge. Me has despertado el interés por su comportamiento y he buscado aquí:
https://es.wikipedia.org/wiki/Vespula_germanica

y aunque ya sabemos que esta gran "enciclopedia en construcción" está plagada de errores, leí algo que me llamó la atención y que iría un poco en contra de tu teoría del "error zoológico":

"Esta especie es de origen Mediterráneo, abarcando Europa, Norte de África, y zonas templadas de Asia. Actualmente ha invadido Norteamérica (este de Estados Unidos), Sudamérica (especialmente en Chile y Argentina), sur de Australia y Nueva Zelanda. Generalmente, en aquellos sitios donde el organismo invadió un ambiente, es considerada una plaga1 de diferentes actividades como la agricultura, ganadería, apicultura y turismo."

Entiendo entonces que la invasión por este insecto del territorio sudamericano (concretamente en Venezuela que es donde la historia tiene lugar) es más o menos reciente, y no en el siglo XVI que es el siglo en donde tiene lugar esta leyenda. Aunque quizás en aquella zona hubiera una variedad similar a esta que tú citas, autóctona de ese territorio, y que fuese igualmente carroñera. Yo prefiero pensar eso pues me gusta mucho también buscarle la explicación racional a los milagros. De todas formas, el "aroma" poético de la historia no se lo quita nadie.

Gracias por pasar y por tu comentario.
 
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Desconocía esa variedad de avispa carroñera, Jorge. Me has despertado el interés por su comportamiento y he buscado aquí:
https://es.wikipedia.org/wiki/Vespula_germanica

y aunque ya sabemos que esta gran "enciclopedia en construcción" está plagada de errores, leí algo que me llamó la atención y que iría un poco en contra de tu teoría del "error zoológico":

"Esta especie es de origen Mediterráneo, abarcando Europa, Norte de África, y zonas templadas de Asia. Actualmente ha invadido Norteamérica (este de Estados Unidos), Sudamérica (especialmente en Chile y Argentina), sur de Australia y Nueva Zelanda. Generalmente, en aquellos sitios donde el organismo invadió un ambiente, es considerada una plaga1 de diferentes actividades como la agricultura, ganadería, apicultura y turismo."

Entiendo entonces que la invasión por este insecto del territorio sudamericano (concretamente en Venezuela que es donde la historia tiene lugar) es más o menos reciente, y no en el siglo XVI que es el siglo en donde tiene lugar esta leyenda. Aunque quizás en aquella zona hubiera una variedad similar a esta que tú citas, autóctona de ese territorio, y que fuese igualmente carroñera. Yo prefiero pensar eso pues me gusta mucho también buscarle la explicación racional a los milagros. De todas formas, el "aroma" poético de la historia no se la quita nadie.

Gracias por pasar y por tu comentario.
Tienes razón en cuanto a lo del origen de esta avispa, aunque no tengo idea de cuándo llegó a América; puede ser también que haya otras avispas carroñeras americanas, no lo sé. Si vamos al caso, la abeja doméstica tampoco es de origen americano.
La parte aromática de la historia da lugar también a presunciones, por cierto, más allá de lo poético en la inversión; ¿qué es más fácil de imaginar, un corazón muerto que huele a flores o unas avispas que comen carroña? Ebrios de maravillas, creyeron lo que creyeron.
abrazo
J.
 
Tienes razón en cuanto a lo del origen de esta avispa, aunque no tengo idea de cuándo llegó a América; puede ser también que haya otras avispas carroñeras americanas, no lo sé. Si vamos al caso, la abeja doméstica tampoco es de origen americano.
La parte aromática de la historia da lugar también a presunciones, por cierto, más allá de lo poético en la inversión; ¿qué es más fácil de imaginar, un corazón muerto que huele a flores o unas avispas que comen carroña? Ebrios de maravillas, creyeron lo que creyeron.
abrazo
J.
En esa tendencia que tiene el hombre a embriagarse fantaseando con lo maravilloso estuvo sin duda el origen de esta historia como el de tantas otras, Jorge. Seguro que así fue, sí.
Quien sabe si en el "adorno milagroso" que se le dio a esta sencilla anécdota estaba ya el germen de lo que siglos más tarde sería "el realismo mágico".
 
¡Qué cuento tan bonito y qué bien llevado al verso! Si me parecía, de tan acertada narración, estar viéndoos por allí, entre la salvaje espesura, abriendo camino a golpe de machete.
Me ha parecido precioso.
Y es que claro está, poeta que sale a un par semanales (de poemas, quiero decir) ha de beber de todas las fuentes que en el mundo ha habido.
Te felicito una vez más y no será la última, supongo.
Abrazos.
 
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Hola. Gracias por ofrecernos estas octavas. La propia estrofa de la octava real es muy adecuada a la historia que quieres contar, pues originalmente eran estrofas de la épica. Y aquí estás narrando una fantástica historia de héroes. Además el elemento de las abejas (crucial en el desenlace de la historia y del poema) tiene un bonito gusto clásico. Saludos.

Gracias Pablo; has captado muy bien mi intención al elegir este formato estrófico pues épica y llena de conmovedora magia me parreció al leerla.

Saludos cordiales.
 
¡Qué cuento tan bonito y qué bien llevado al verso! Si me parecía, de tan acertada narración, estar viéndoos por allí, entre la salvaje espesura, abriendo camino a golpe de machete.
Me ha parecido precioso.
Y es que claro está, poeta que sale a un par semanales (de poemas, quiero decir) ha de beber de todas las fuentes que en el mundo ha habido.
Te felicito una vez más y no será la última, supongo.
Abrazos.

Desde que me dio una pista de este tema el poema "Credo" de Aquiles Nacedo me puse a buscar por qué se refería ese poeta en uno de sus versos sobre las cosas en las que creía, a las abejas en el corazón de Martín Tinajero; eso me llevó a leer un hermoso cuento basado en esa leyenda épica de los tiempos de la conquista de las nuevas tierras del "Nuevo Mundo", cuando la búsqueda de El Dorado era uno de los leit motive de los conquistadores.

En cuanto a tus cálculos sobre mi producción creo que te quedas corta. Hay bastantes semanas en donde salgo a tres e incluso a cuatro. Tengo que provechar mientras me dure esta racha, aunque el exceso de producción sé que está reñido con la calidad, de eso soy consciente, pero es que soy como un ciclista que no puede dejar de pedalear, lo siento por el lector.

Gracias por tu comentario, poeta(o poetisa, como prefieras)

Saludos cordiales.
 
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Desde que me dio una pista de este tema el poema "Credo" de Aquiles Nacedo me puse a buscar por qué se refería ese poeta en uno de sus versos sobre las cosas en las que creía, a las abejas en el corazón de Martín Tinajero; eso me llevó a leer un hermoso cuento basado en esa leyenda épica de los tiempos de la conquista de las nuevas tierras del "Nuevo Mundo", cuando la búsqueda de El Dorado era uno de los leit motive de los conquistadores.

En cuanto a tus cálculos sobre mi producción creo que te quedas corta. Hay bastantes semanas en donde salgo a tres e incluso a cuatro. Tengo que provechar mientras me dure esta racha, aunque el exceso de producción sé que está reñido con la calidad, de eso soy consciente, pero es que soy como un ciclista que no puede dejar de pedalear, lo siento por el lector.

Gracias por tu comentario, poeta(o poetisa, como prefieras)

Saludos cordiales.
Gracias por llamarme poeta (o poetisa, como yo prefiero). No me lo merezco. Déjalo en rimadora.
 

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